Cita del día

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CITA DEL DÍA: «Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda» (Michael Jordan).

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jueves, 6 de agosto de 2015

Los charlatanes de nuestros días






Cuando leía asiduamente los periódicos de economía (Cinco Días y Expansión), compadecía a quienes tenían que opinar todos los días sobre el posible comportamiento que iba a tener la bolsa. Al principio utilizaban la mitad de su columna para decir lo que creían iba a suceder y la otra mitad para tratar de justificar por qué habían metido la gamba la jornada anterior. Con el tiempo aprendieron que para no columpiarse era mejor hablar de los motivos que podían llevar a una subida y los que podían acarrear una bajada. Así acertaban seguro, aunque el sistema no vendiera demasiado.

Recuerdo que tan solo unos días antes del lunes negro (1987) la flor y nata de los economistas españoles especializados en el mercado bursátil estaba dando en Zaragoza una serie de conferencias. Había absoluta unanimidad en afirmar que la renta variable gozaba de una excelente salud. Menos de una semana después las bolsas de todo el mundo caían estrepitosamente. Esos mismos señores pasaron a argumentar de forma inapelable los motivos por los que resultaba lógico que se hubiese producido la debacle.

Para ganarse la vida hablando o escribiendo diariamente de economía es necesario tener mala memoria o poco pudor. Mala memoria para no recordar lo que se ha dicho recientemente. O poco pudor para que, recordándolo, no dé vergüenza seguir hablando ex cátedra a pesar de acabar de equivocarse ostensiblemente. Si pueden ser las dos cosas mucho mejor.


domingo, 2 de agosto de 2015

De la hospitalidad al vasallaje





Inspirado en el poema de Toro Salvaje Han llegado las vacaciones.



Pudieron haber hecho como ellos, pero se quedaron en el pueblo. Siempre admiraron su decisión de dejarlo todo para marchar a abrirse camino a la capital en un entorno desconocido. Se sienten felices de que les haya ido tan bien, orgullosos de ser su familia, contentos de que no quieran renunciar a sus raíces y honrados de recibirlos en su casa todas las vacaciones. Llevan unos días sin parar de prepararlo todo para su llegada, revolucionados para que no falte de nada y reubicados para dejarles las mejores habitaciones. Por fin los ven aparecer con su flamante coche recién estrenado y los nuevos modales adquiridos. Están agradecidos de que sigan tratándoles de igual a igual, a pesar de que ellos mismos a su lado se ven unos catetos. Y de que den por hecho con tanta naturalidad que en esa casa están invitados y cualquier mención de pagar algo o ayudar en cualquier tarea puede resultar ofensiva. Se sienten halagados cada vez que les dicen que los mejores días del año son los que pasan allí. Y los despiden con tristeza cuando tienen que regresar a sus importantes asuntos, con las pilas cargadas, la paga extraordinaria intacta y el maletero repleto de embutidos y demás productos del lugar.


martes, 28 de julio de 2015

Retazos de mi vida



Imagen tomada de la red



El día que nací la comadrona le dijo a mi madre:
—Ha tenido usted un solterón pelirrojo.

Lo de soltero hubiera sido una obviedad, pero el aumentativo le daba a la afirmación el valor de arriesgar que yo iba a ser perseverante. Intuitiva que debía ser la mujer, porque lo infrecuente es ejercer de célibe toda la vida. Sin ningún mérito por mi parte, desde luego, a pesar de que mis amigos casados manifiesten verlo de otra manera cuando me llaman suertudo y cabrón. Al fin y al cabo, con ese estado civil nacemos todos. Quedarse quieto sin cambiar nada no es para que le pongan a uno un monumento, aunque se encuentre tan ricamente en esa situación.

Lo de la pelirrojez hubiera podido resultar más o menos normal si hubiese habido algún otro miembro de las últimas generaciones de mi familia con esa característica. Pero hoy no hablaré de ella, porque ya escribí hace tiempo esta entrada sobre la misma.

Cuando yo era niño muchos colegas querían llegar a ser Di Stefano o Kubala. Otros piloto o bombero. Otros abogado del estado o ingeniero de caminos canales y puertos. Yo no. Yo quería ser mayor para fumar. Era la más importante ilusión de mi vida. Y puedo dar gracias al cielo por haberlo conseguido y además con buena nota. Estuve unos cuantos años fumándome más de tres paquetes diarios.

Mi condición de fumador fue el mayor motivo de orgullo que le di a mi padre. Como era tirando a enclenque y mal estudiante, tampoco tenía el pobre demasiadas opciones donde elegir:
—Este hijo mío ha salido fumador como yo. Con el vicio arraigado. No como esos que tan pronto lo toman como lo dejan.


viernes, 24 de julio de 2015

Diccionario en tono de humor (77)






Reinvencion personal, en clave de humor, del significado de las palabras.



CAÑA. Cerveza para pescar. 

CARÁCTER. Letra o guarismo temperamental. 

CELULAR. Teléfono con que en Hispanoamérica se ponen en contacto los organismos vivos de tamaño microscópico.

COLA. Sustancia para pegar unos rabos con otros hasta formar una hilera.

CREMATÍSTICO. Interés pecuniario de una natilla.

CUBO. Recipiente elevado a tres.

DICHOSO. Que es feliz molestando.

ENTRADA. Cantidad que se entrega como primer pago de una calva.

GENERAL. Graduación común a todos los militares.

LISTO. Dispuesto para ser sagaz.

NECESER. Tener necesidad de una bolsa para guardar los objetos de aseo.

PELIAGUDA. Película sutil.

RESTAURADOR. Persona que tiene por oficio recuperar comidas deterioradas.

TENDEDERO. Dueño o dependiente de una tienda para vender tendedores.

TENEDOR. Instrumento de mesa que posee legítimamente alimentos sólidos.

 

jueves, 16 de julio de 2015

De cañas con Marisugus






Nos hemos puesto las caras y ella lo ha contado ASÍ.


He ganado su concurso y me plantea dos alternativas, pensando que voy a elegir la otra. Y me quedo con la de que me invite a un helado. Te fastidias. Dice que cuando se acercaba el momento le entró un poco de canguelo. Yo, que he sido siempre tímido, infundiendo respeto a alguien. Qué cosas. Por otro lado lo entiendo. Eso de quedar con un señor que te lleva casi 30 años, sin conocerlo de nada, tiene que ser un poco palo. A ver cómo le digo que me ha surgido un imprevisto cuando me dé cuenta de que es un plasta. Pero es imposible que eso suceda, al menos con Marisugus. Porque es tal cual escribe en su blog, sin dobleces, ni mariconadas. Podríamos llamarla, como Gila a su abuela, la espontánea. Aunque seas un muermo, con ella te vienes arriba. Todo resulta muy sencillo. Parece como si la conocieras de toda la vida. La conversación fluye con naturalidad, del helado pasas a las cañas y cuando quieres darte cuenta han pasado más de tres horas y te da penica tener que dejarlo para otro día. Porque tiene que haber otro día.

Aunque todo el mundo lo sabe, ahora puedo decirlo todavía con más elementos de juicio: es un SOL.


sábado, 11 de julio de 2015

Síntomas inadvertidos






Aparentemente era una persona normal, nacida en una familia normal. No le pusieron de nombre Filomeno, ni Jonathan (para llamarle Jonatancico), ni cualquier otro de los que pueden acarrear traumas infantiles de esos que se llevan ahora. Desde niño se relacionó bien y tenía bastantes amigos. El primer ramalazo que se le detectó fue cuando empezó a dejarse larga la uña del dedo meñique. Quizá le faltó que alguno de sus seres queridos le dijera que era impropia de él semejante horterada, pero su vida y su uña siguieron su curso. Se casó con su novia de toda la vida y tuvo dos hijos de lo más aparentes. El segundo motivo de preocupación fue cuando avanzó su calvicie y se dejó la cortinilla. Tampoco en esta ocasión hubo un alma caritativa que le aconsejara visitar a un psiquiatra. Cuando su mujer y sus hijos aparecieron descuartizados en el congelador del garaje, nadie pareció recordar que ya había dado síntomas de desequilibrio.