Cita del día



CITA DEL DÍA: “Mi consejo es que te cases. Si encuentras una buena esposa serás feliz; si no, te harás filósofo” (Sócrates).


sábado, 30 de mayo de 2020

La Cenicienta (reedición)




REEDICIÓN DE
La Cenicienta
CUENTO CLÁSICO REINVENTADO



PARA LEERLO
Y COMENTAR, SI LO DESEAS



La Cenicienta (cuento)

REEDICIÓN (edición: 02/09/2015)
 



CUENTO  CLÁSICO REINVENTADO
 

Llegado el momento de sentar cabeza a través del matrimonio, el príncipe de un país no tan lejano organizó una fiesta a la que estaban invitadas todas las muchachas casaderas sin discriminación alguna. Las hermanastras de Cenicienta se vistieron con sus mejores galas, sin pensar en ningún momento que ella también tenía su corazoncito. Menos mal que el Hada Madrina estaba allí para poner las cosas en su sitio. Con un golpe de varita mágica le diseñó un vestido que para su colección lo hubiera querido Donatella Versace, se lo complementó convenientemente para que estuviera sencilla pero mona y realzó sus evidentes encantos con un peinado y un maquillaje adecuados para el evento. Puso a su disposición una dos caballos (no una furgoneta Citroën, sino una carroza tirada por un par de corceles) y, tras exigirle como única condición que tenía que estar de vuelta para presentar el telediario de la medianoche, la mandó para el palacio como si tal cosa. El príncipe quedó enseguida prendado de los encantos de Cenicienta y le dedicó prácticamente todo su tiempo, hasta que la chica se dio cuenta de que se le había hecho muy tarde para cumplir con su compromiso y salió rauda hacia el carruaje que debía llevarla a su destino. Con las prisas su vestido quedó enganchado en un arbusto del jardín y tuvo que partir en bragas y sujetador como única indumentaria. Fue sin embargo la prenda perdida la que permitió al enamorado galán encargar a sus criados que encontraran en el reino una mujer a la que le sentara como un guante. Después de muchos días de infructuosa búsqueda, porque siempre por exceso ninguna daba la talla, cuando la última esperanza estaba depositada en las residentes de la Clínica de Anoréxicas de la capital, dieron con ella en un plató de la televisión para la que trabajaba. Y de esta forma pudieron casarse y ser felices, aunque no comieron perdices porque engordan una barbaridad.


lunes, 25 de mayo de 2020

Caperucita Roja (cuento)

REEDICIÓN (edición: 29/08/2015)




 
CUENTO CLÁSICO REINVENTADO


Pronto olvidó Caperucita los consejos de su madre, cuando salió hacia casa de su abuelita con una cesta de comida colgada en el brazo. Quería regalarle por su cuenta un ramo de flores y, busca que busca, se fue internando en la zona peligrosa del bosque casi sin darse cuenta. El movimiento de unas ramas le hizo volver a la realidad. A continuación escuchó el ruido de una detonación y sintió un fuerte calor en el pecho.

Era el mejor momento del día. Todas las noches después de cenar, antes de que se quedara dormida en sus brazos al calor de la lumbre, Mariano disfrutaba narrando a su pequeña hija anécdotas de las que él había sido protagonista a lo largo de su vida. Hoy tocaba la arriesgada cacería de aquella lobita de caperuza roja, cuya piel estaba puesta como trofeo en la chimenea.


miércoles, 20 de mayo de 2020

Los tres cerditos (cuento)

REEDICIÓN (edición: 25/08/2015)





CUENTO CLÁSICO REINVENTADO


Había una vez tres hermanos cerditos que vivían en el bosque. Como el lobo andaba siempre buscándolos para comérselos, decidieron hacerse una casa cada uno. El pequeño, que era un cabeza loca, la construyó de paja para terminar cuanto antes e irse a jugar con sus colegas. El mediano, un poco más maduro, le dedicó más tiempo; aunque no el suficiente. La hizo de madera y así pudo ir a buscar puntualmente a su novia, una marrana de muy buen ver que trabajaba de cajera en Mercadona. Menos mal que el mayor era la sensatez cerdificada y, como además no tenía edad para jugar ni cochina a la que festejar, se entretuvo en edificarla de ladrillo como Dios manda. Cuando llegó el lobo deshizo la primera casa resoplando (que ya es resoplar) sin aparente esfuerzo. Con un poco más de trabajo destruyó también la segunda. Sus propietarios huyeron despavoridos a la del hermano mayor, donde resistieron los tres sin problema alguno las acometidas y escaparon de una muerte segura. Y de esta forma pudieron esperar felizmente hasta San Martín, que fue cuando les correspondió ser convenientemente sacrificados y hechos chorizos, morcillas y jamones para deleite de los humanos.