Cita del día

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CITA DEL DÍA: "El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto" (Jorge Luis Borges).

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miércoles, 19 de enero de 2022

Sonrisas (39)

 








 

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miércoles, 12 de enero de 2022

Aureliano Quijano

 

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En  este microrrelato mi aportación literaria es prácticamente nula,  porque he cometido  la  osadía de aprovecharme casi íntegramente del inicio de Cien años de  soledad para, haciendo unos retoques,  incorporar al  texto a nuestro ingenioso  hidalgo don  Quijote de la  Mancha, creando  un nuevo personaje que lleva su apellido (Quijano) y el nombre  del  auténtico  protagonista de Gabriel García  Márquez (Aureliano Buendía).

 

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el hidalgo coronel Aureliano Quijano había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el  hielo. Aquel lugar de cuyo nombre el ilustre escritor no quiso acordarse, era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava, construidas a la orilla de un afluente del río Guadiana. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de denominación, y para mencionar a los molinos de viento se les llamaba gigantes. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y daba a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Aureliano Quijano pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra, así que cambió su mulo  y una partida de chivos por dos lingotes imantados. Durante varios meses se empeñó en demostrar el acierto de sus conjeturas, pero lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo XV con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido. Cuando él y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticularla, encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con el rizo de una mujer del Toboso.