Cita del día



CITA DEL DÍA: “Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque lleven refajos no son mujeres” (Refrán español).


lunes, 23 de noviembre de 2020

Mi sobrina María (2 de 9) REEDICIÓN

  

Mi sobrina  María 

es la reedición de la segunda
de las  entradas  que dediqué
a mis nueve sobrinos
entre 2013 y 2015.
 
Si quieres leerla,
 
Cualquier comentario que quieras
hacer, será bienvenido.
 
Muchas gracias.
 
 
 

Mi sobrina María (2 de 9)

REEDICIÓN (edición: 24/10/2013)

 




Quise que el primer hombre que le regalara unas flores en su vida fuera su padrino, pero llegaron tarde. Cuando llevaron el ramo a la clínica donde había nacido ya habían dado de alta a su madre, mi hermana. Unos años más tarde, con mis más optimistas expectativas sobre mi ahijada ampliamente superadas, apareció la tarjeta entre mis recuerdos:

 

Querida ahijada:
No había querido decirte nada hasta ahora, porque eras demasiado pequeña para comprenderme; pero han pasado ya tres días desde tu nacimiento y como intuyo que eres aguda, creo que ya va siendo hora de que alguien empiece a considerarte y hablarte como a una persona adulta.
Recibe en primer lugar mi felicitación por haber venido a este Mundo. Habrá muchos agoreros que se encargarán de decirte que es un Valle de Lágrimas, pero no les hagas caso. Tú eres la prueba más evidente de que no es así. 
Tienes todos los condicionamientos favorables para ser feliz. Aunque estemos hartos de decir que todos los recién nacidos sois iguales, pecará de falta de sensibilidad quien no se haya dado cuenta de lo guapa que eres y de lo mucho que prometes. Pero sobre todo has tenido suerte de nacer entre quienes has nacido. Conozco bien a las personas que van a rodearte y, aunque tienen sus cosillas, te puedo asegurar que merecen la pena. Ya irás conociéndolas tú también.
Confío en que tus padres sepan estar a la altura de las circunstancias. Estoy seguro de que van a quererte casi tanto como yo y de que buena voluntad no va a faltarles, pero no sé si sabrán apreciar y tratar el diamante que Dios ha puesto en sus manos. De todas formas no te preocupes, porque pienso vigilarles de cerca. Espero que el error más grande que cometan contigo sea la elección de tu padrino. Supongo que podrás perdonarles algún día. 
Seguiremos en contacto.
En estos desconcertantes primeros momentos de tu vida, quiero testimoniarte con un beso muy especial lo orgulloso que me siento de ser...
Tu padrino.

Entre las muchas cualidades que adoro de María sobresale una que las preside a todas: su naturalidad. Posee el cada vez más anormal don de ser normal. No tiene doblez. Va siempre de cara. La llamamos, como  Gila a su abuela, la espontánea. Como además es  buena  por encima de todas las cosas, nunca ofende. El día que me diga que estoy viejo y chocheo, como sabré que estará haciéndolo con la mejor intención y desde su buen criterio, le daré las gracias y me lo haré mirar. Por el momento estoy tratando de disimular, para ver si puedo seguir engañándola todavía durante algún tiempo.

Un día de los muchos en que observo a mi ahijada con la autocomplacencia de ser su padrino, se me ocurrió mirar a su alrededor y me di cuenta de mi falta de originalidad. No vi  más que sonrisas de satisfacción y felicidad. Unos padres orgullosos babeaban ante su sola presencia. Un marido enamorado trataba de compensar sus desvelos (consiguiéndolo), colmándola de atenciones. Un hermano prendado desplegaba sus alas protectoras, sin darse cuenta  de que por encima estaban las de ella procurando que nadie se aprovechara más de la cuenta de la generosidad de su tatico. Y unas abuelas embelesadas. Y unos tíos encantados. Y unos primos ganados. Y unos amigos conquistados.

Pero  todavía guardaba lo mejor de sí misma para alguien que estaba por llegar y ya ha venido: Ariadna. Pudiéndola traer al mundo con cuatro kilos y trescientos gramos, para qué iba a andarse con mariconadas. El otro día la bautizamos y, visto su desarrollo, hasta el último momento  estuvimos dudando si aprovechar para darle también la primera comunión. Un tesoro para la familia. La hija más afortunada para  la  más  grande de las madres.

Siempre ha sido la  primera en apuntarse a una juerga, pero también la primera en tirar del carro familiar en los momentos amargos.

Así es María. Mi entrañable ahijada. La hija que me hubiese gustado tener si algún día hubiera tenido una hija.

 

Joaquín (1)                                                  Página principal                                                  Paula (3) 

domingo, 15 de noviembre de 2020

Entre la vida y la muerte


ENLACE

 

La madre de  Juan fue una joven que, abandonada a su suerte por su acomodada familia por haberlo  concebido  fuera del matrimonio, dedicó su vida al único objetivo de que a su hijo no le faltase de nada. Cuando se hizo mayor y dejó de serle necesaria, la ingresó en una residencia y no volvió a verla hasta el día de su entierro.

El único calor familiar que recibió la anciana en los últimos años de su vida fue el de Pilar, la mujer de Juan, que iba a verla todos los días. Diríase que la hija era ella, además de una inmejorable y comprensiva  esposa  capaz de perdonar a su marido todas  sus infidelidades y desprecios.  

Cuando se encontró entre la vida y la muerte, una conciencia desconocida  hasta entonces le  impidió dar el visto bueno al repaso de su vida que pasó por su mente en unos instantes. Al darse cuenta de que había entrado al túnel del que tantas veces había oído hablar, se hizo el firme propósito de luchar contra ese estado de placidez que estaba invitándole a traspasar serenamente la luz que había al fondo. Aunque por su difunta madre ya era  demasiado tarde  para rectificar, necesitaba regresar a la vida para tratar de compensar a su mujer por lo mucho que le debía. Fue en ese momento cuando vislumbró,  agitándose en medio de la luminosidad, los brazos de quien le había traído al mundo. Estaba ofreciéndole su abrazo de bienvenida.

 

CONTINUARÁ…