Ya que se había casado con un López y ella era García, quería que ese
hijo que llevaba en las entrañas se distinguiera por tener un nombre
especial. Todos los de consumo nacional le parecían vulgares. Anduvo buscando algo más original entre los propios
de las comunidades autónomas, pero ninguno terminó de llenarle. Cuando alguien
le dijo que lo que realmente vestía era poner uno inglés, se dio cuenta de que
tenía razón. Si escritos le parecían preciosos, dichos por alguien que supiera pronunciarlos rayaba en lo
orgásmico. Eso de que se dijeran
distinto de como se escribían le
volvía loca. Pidió que le hicieran una lista de los que más le gustaban y a cada momento solicitaba que se
los leyeran para quedarse con su sonoridad. Todos le parecían de príncipes. Después de darle muchas
vueltas, de decantó por Jonathan. Además
de sonarle maravillosamente, eso de que llevara una h después de la t terminó
de conquistarla. Cogió un profesor particular durante unos días para le
enseñara a pronunciarlo perfectamente. Cuando
nació su hijo y empezó a llamarlo,
nadie hubiera dicho que no era inglesa. Al resto de los
miembros de la familia lo único que les preocupó fue que el niño llegara
bien. La pronunciación de su nombre les
daba lo mismo porque pensaban llamarlo
Jonatancico, con la j como Dios manda
y su acento maño habitual.
Cita del día
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CITA DEL DÍA: «Muchas cosas eran algo; dejándolas fueron nada» (Baltasar Gracián).-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
lunes, 20 de agosto de 2018
jueves, 16 de agosto de 2018
Jesús Tomás
Cuando Carmen Tirosa se quedó embarazada por Tomás Turbado y vio que no había forma de que el canalla asumiera su
responsabilidad, aunque las cuentas no podían cuadrar se miraran por donde se
miraran, engatusó a Jesús Dado
haciéndole creer que era el padre de la criatura que estaba por venir. A las
pocas semanas contrajeron matrimonio. Satisfizo
al supuesto progenitor en su deseo de que
llevara su nombre, si bien tuvo la
desvergüenza de colocarle de segundo el del que lo era en
realidad, arguyendo que así se llamaba un inexistente abuelo al que
adoraba. Curiosamente Jesús Tomás tuvo desde muy pequeño el carácter apocado de quien
nada había podido heredar, lo que utilizaba con frecuencia Carmen como
argumento para reforzar su embuste. Con el paso del tiempo esa forma de ser,
lejos de corregirse, se convirtió en un problema. El niño se asustaba con suma
facilidad, por lo que sus padres decidieron ponerlo en manos de un profesional.
Cuando lo llevaron a su consulta, tratando de calibrar la gravedad del asunto, se
le acercó por detrás y le dio un
pequeño empujón para ver cómo
reaccionaba:
—¡Qué
susto me has dado! —dijo Jesús Tomás sobresaltado.
—¿Jesús
Tomás Dado? —le preguntó el psicólogo.
—Sí
—le respondió.
domingo, 12 de agosto de 2018
Diccionario en tono de humor (82)
Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.
HUSO. Instrumento manual que se utiliza por
costumbre.
LISTAS. Enumeraciones, generalmente en forma de columna, de mujeres astutas.
TOSCA. Movimiento convulsivo, sonoro y poco delicado del aparato respiratorio.
UNIVERSO. Composición poética de un solo verso.
VAGÓN. En los ferrocarriles, vehículo para viajeros holgazanes o perezosos.
VAJILLA. Servicio de mesa para personas de baja estatura.
VALENCIA. Número que expresa la capacidad de determinada comunidad española para relacionarse con cada una de las otras.
VELATORIO. Lugar donde se custodian las piezas de lona que, cortadas de diversos modos, se utilizan para recibir el viento que impele las naves.
VENTA. Casa establecida en los caminos o despoblados para el hospedaje de quienes están dispuestos a comprarla.
VERBO. Segunda conjugación de la Santísima Trinidad.
VIÁTICO. Sacramento de la eucaristía que se administra a los enfermos que viven en el último piso de los edificios.
VIGILIA. Estado en que se halla quien no puede dormir por no haber comido carne.
VIÑETA. Cada uno de los recuadros de una serie en la que con dibujos y texto se compone una historieta relacionada con las vides.
VISCOSO. Plaza de toros con la arena pegajosa.
VOSEAR. Dar a un púgil el tratamiento de vos.
LISTAS. Enumeraciones, generalmente en forma de columna, de mujeres astutas.
TOSCA. Movimiento convulsivo, sonoro y poco delicado del aparato respiratorio.
UNIVERSO. Composición poética de un solo verso.
VAGÓN. En los ferrocarriles, vehículo para viajeros holgazanes o perezosos.
VAJILLA. Servicio de mesa para personas de baja estatura.
VALENCIA. Número que expresa la capacidad de determinada comunidad española para relacionarse con cada una de las otras.
VELATORIO. Lugar donde se custodian las piezas de lona que, cortadas de diversos modos, se utilizan para recibir el viento que impele las naves.
VENTA. Casa establecida en los caminos o despoblados para el hospedaje de quienes están dispuestos a comprarla.
VERBO. Segunda conjugación de la Santísima Trinidad.
VIÁTICO. Sacramento de la eucaristía que se administra a los enfermos que viven en el último piso de los edificios.
VIGILIA. Estado en que se halla quien no puede dormir por no haber comido carne.
VIÑETA. Cada uno de los recuadros de una serie en la que con dibujos y texto se compone una historieta relacionada con las vides.
VISCOSO. Plaza de toros con la arena pegajosa.
VOSEAR. Dar a un púgil el tratamiento de vos.
martes, 7 de agosto de 2018
Diccionario en tono de humor (81)
Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.
ENFADO. Impresión desagradable y molesta que
producen en el ánimo algunas canciones portuguesas.
ENROQUE. Movimiento defensivo a través del cual es el perro de San Roque el que le corta el rabo a Ramón Ramírez.
ESCAMA. Cada una de las láminas imbricadas que cubren el cuerpo de los peces y los reptiles mosqueados.
ESGRIMA. Manejo de la espada o el sable con desazón o dentera.
ESTAFETA. Casa u oficina de correos donde se tramitan las estafas.
FALTA. Quebrantamiento reiterado de una norma que conlleva la penalización con una tarjeta en las reglas de un deporte y con un embarazo en las reglas de una mujer.
FILAMENTO. Aflicción que se pone incandescente para permitir dar luz a las bombillas.
FRANCO. Unidad monetaria española entre 1936 y 1975.
GANADO. Conjunto de bestias conseguido.
GEMELOS. Anteojos para cerrar los puños de las camisas.
HIPOTECAR. Gravar movimientos convulsivos del diafragma, sometiéndolos al cumplimiento de alguna obligación.
IMPRESIÓN. Efecto o sensación que causa una impresora en el estado de ánimo.
INCUNABLE. Dícese del niño que no se deja cunar.
INFALIBLE. Varón al que nunca le falla la erección del falo en el coito.
JUSTO. Apretado según justicia y razón.
viernes, 3 de agosto de 2018
Deferencias o diferencias
El
mismo comportamiento de un hombre puede
ser interpretado como una deferencia por
una mujer y como una práctica machista por otra. Sigo siendo de los que deja
pasar por delante a las mujeres en las puertas, pero me da la sensación de que
cada vez hay más a las que no parece gustarles. Seguramente esa costumbre terminará
desapareciendo, pero de momento prefiero ser considerado anticuado que grosero.
Vivo
en la misma zona que una compañera de trabajo y casi todos los días volvemos
juntos a casa. A veces tiene que parar en un supermercado para comprar algunas
cosas y si vamos bien de tiempo la acompaño. En ocasiones termina con bastantes
bolsas, pero no consiente compartirlas conmigo. Reconozco que el resto del trayecto
lo hago con un cierto complejo, por lo que puedan pensar quienes vean por la calle a una mujer
cargada y un maromo a su lado incapaz de echarle una mano.
El otro día acompañé a
un amigo a hacer unas compras. Como es hombre, encontró de lo más natural que
le ayudara a llevar los bultos.
lunes, 30 de julio de 2018
El corrector de ortografía
REEDICIÓN (edición: 07/02/2012)
Ya sé que tú no tienes la culpa. Que has nacido para servir de ayuda, pero quieren ascenderte a la categoría de chollo. Que pretenden echar sobre tus espaldas la osadía de quienes aspiran a ser universitarios, sin merecer siquiera estar alfabetizados. Creen que es un atraso estudiar ortografía, existiendo tú. Y aprender a multiplicar, habiéndose inventado las calculadoras. Y leer un libro, teniendo la televisión. Y que les suspendan, pudiendo aprobarles. Pero tampoco ellos son los culpables, ni mucho menos sus profesores. Unos y otros son víctimas de los de siempre.
El caso es que a ti te han programado para reconocer “haber”, “valla”, “aremos” y “hay”, pero sin entrar en análisis morfológicos ni significados de las palabras. Bastante haces.
“Haber si alguien me dice lo que ha llovido”.
“Será mejor que valla a abrir la puerta”.
“Aremos la siembra mañana”.
“Puedes guardar hay el abrigo”.
“Puedes guardar hay el abrigo”.
Nuestro héroe se felicita después de haber puesto semejante sarta de burradas. Efectivamente, no le has subrayado ninguna palabra en rojo. Levanta el pulgar orgulloso y manda el escrito a la impresora. Seguramente se sorprendería si alguien escribiera:
“A ver si alguien me dice la cantidad de lluvia que puede haber caído”.
“Esa valla impide que vaya a abrir la puerta”.
“Aremos hoy la tierra y mañana haremos la siembra”.
“El abrigo hay que guardarlo, pero ahí”.
“Esa valla impide que vaya a abrir la puerta”.
“Aremos hoy la tierra y mañana haremos la siembra”.
“El abrigo hay que guardarlo, pero ahí”.
Tampoco serviría de nada. Al fin y al cabo, lo importante es que se entienda. Estas chorradas antiguas, como la ortografía, no sirven más que para hacer perder un tiempo que podrías dedicar a materias más interesantes.
“Ningún estudiante español sin unos buenos conocimientos de inglés”, dicen nuestros sesudos padres de la patria. Y los discípulos de sus maravillosos planes de enseñanza suspiran por incorporar a sus currículos un elevado nivel en la lengua de Shakespeare, que es la que realmente mola. A Cervantes que le den por donde amargan los pepinos. ¿A quién le importa el segundo idioma más hablado en el mundo?
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