Reinvención de sentencias del refranero tradicional
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Que dudaba a menudo, Einstein reconocía; el más tonto del pueblo, a su espalda reía.
***
Ganar sin ahorrar casi es no ganar.
No es pobre el que menos gana, sino el que gasta hasta que se termina.
***
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
No te fíes más que de tu madre y de tu madre.
***
El sastre de campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
No te olvides de un consejo: con frecuencia a quien es bueno, se le toma por pendejo.
***
Hasta el rabo, todo es toro.
Hasta la impertinencia, todo es hijo.
***
Hijo de mi hija, nieto ser; hijo de mi hijo, no saber.
Aunque vaya delante el apellido del machito, sólo es seguro el segundito.
***
Hijo no tenemos y nombre le ponemos.
A lo que salga del polvo que estamos echando, le pondremos Fernando.
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El que no duda, no sabe cosa alguna.
Que dudaba a menudo, Einstein reconocía; el más tonto del pueblo, a su espalda reía.
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Ganar sin ahorrar casi es no ganar.
No es pobre el que menos gana, sino el que gasta hasta que se termina.
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Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
No te fíes más que de tu madre y de tu madre.
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El sastre de campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
No te olvides de un consejo: con frecuencia a quien es bueno, se le toma por pendejo.
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Hasta el rabo, todo es toro.
Hasta la impertinencia, todo es hijo.
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Hijo de mi hija, nieto ser; hijo de mi hijo, no saber.
Aunque vaya delante el apellido del machito, sólo es seguro el segundito.
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Hijo no tenemos y nombre le ponemos.
A lo que salga del polvo que estamos echando, le pondremos Fernando.
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