He
estado mirando un poco más en profundidad las novedades ortográficas publicadas
por la RAE a finales de 2010, porque hasta ahora me había limitado a echarles
algún vistazo a través de resúmenes que había ido encontrando. AQUÍ las he localizado
bastante bien explicadas. La mayoría de ellas me resultan coherentes, pero hay algunas
a las que apetece no hacerles ni puñetero caso. Parece que como la ignorancia
vuelve la espalda a la ortografía, tenga que ser la ortografía la que deba
adaptarse a la ignorancia.

Puedo
llegar a aceptar (con algún reparo) que se haya dado marcha atrás a la
acentuación de los pronombres demostrativos (este, ese,
aquel
y sus correspondientes femeninos y plurales), por considerar que se estaba poniendo
una tilde innecesaria para la correcta pronunciación por parte del hablante.
El argumento sería impecable si el motivo por el que hasta
ahora se acentuaban hubiera sido ese (sin acento), sin embargo todos sabemos
que se hacía para distinguirlos de los adjetivos demostrativos. Dejémoslo en
que es un cambio de criterio. La verdad es que yo hasta ahora no he querido
darme por enterado.
Lo
que ya no me encaja en absoluto es que se haya eliminado de un
plumazo la tilde en palabras como guion
o truhan,
argumentando que no existe uniformidad en su pronunciación por parte de los
hablantes, incluso dando las bendiciones a que cada cual pueda seguir utilizándolas
como le venga en gana. En este caso la tilde indicaba que se debía deshacer el
diptongo y pronunciarlas como bisílabas, pero parece como si se hubiera tirado
la toalla en la búsqueda de que nuestra lengua sea lo más homogénea posible.
Vienen
a decirnos que llevamos muchos años haciendo el canelo por acentuar la
conjunción disyuntiva o al ser escrita entre cifras,
porque la letra o es distinta del número cero y porque entre las cifras y la
letra debe haber una separación suficiente como para que no pueda confundirse 2 o 3
con 203.
Con el mal que nos daban en el colegio con el dichoso acento, ahora resulta que
lo poníamos por capricho.
Como ahora se han dado cuenta de que existen los
espacios, nos aconsejan que los utilicemos para agrupar los dígitos de tres en
tres (124 000 en vez de 124.000). El punto nos lo
recomiendan (mejor que la coma) para separar la parte decimal. Si no lo he
entendido mal, de aquí puede salir más de un enfrentamiento. Si a mí me
escriben que me van a pagar 2.500 euros espero que me den dos
mil quinientos, porque si me dan dos y medio engancho a quien sea del pescuezo.
Al
que fue tu marido ya puedes incorporarle la preposición ex sin separación (exmarido
en vez de ex marido) siempre y cuando
le fueras fiel, porque cuando hay que aplicarla a un nombre compuesto (como portador
de cuernos) debe ponerse separada. Mucho más en este caso, en el que si
se uniese a la primera palabra (exportador de cuernos) parecería que
el susodicho hubiese convertido tu infidelidad en su profesión.
Por
último decir que alucino con que se llame definitivamente zeta a nuestra última
letra del abecedario (recalcando, además, que escribir ceta ya es incorrecto), sin tener en cuenta que escribir ze se considera falta en nuestra lengua.
Al final va a resultar que Leticia
también tiene que escribirse con z.