Cita del día



CITA DEL DÍA: “El dinero es como el estiércol: no es bueno, a no ser que se esparza” (Francis Bacon).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Verbos, adjetivos, hombres y niños


lunes, 2 de febrero de 2015

Braulio Lausín, "Gitanillo de Ricla"







Matador de toros aragonés, natural de Ricla (Zaragoza). Quienes lo vieron torear dicen que no ha habido otro tan valiente como él. 

Se opina a través del Cossío que el último toro que estuvo a punto de provocarle la muerte fue el que le salvó la vida, porque las consecuencias de la cornada le obligaron a retirarse de las plazas, donde por su desmedido valor hubiera terminado por morir. Aún intentó probar sus fuerzas en cuatro corridas, hasta que se dio cuenta de que ya no le acompañaban para estar al nivel que él pretendía ofrecer a sus seguidores. En la última recibió al toro a porta gayola, una de las suertes taurinas más arriesgadas. Dicen que su querido público de la Ciudad Condal le gritaba desesperado desde el tendido que desistiera de su intención.

Retirado de los cosos pudo dedicarle más tiempo a sus negocios (ganadería), a su familia y a sus amigos. Quienes hicieron tratos con él decían que era un lince, a la par que un señor. Amigo de sus amigos por encima de todas las cosas. Mi abuelo estaba entre los más allegados. Y también mi padre, a quien le profesaba un profundo y correspondido afecto. Con frecuencia compartieron habitación en ferias de ganado. En una de ellas quiso hacerle partícipe de algo que hasta entonces sólo había visto su mujer, mostrándole en su cuerpo desnudo el impresionante mapa de cornadas que reflejaba la historia de un auténtico gladiador de los ruedos. 

Su hija Carmen fue especialmente querida en mi familia. Pasó a formar parte de la misma al casarse con mi tío Manuel, el único hermano varón de mi padre. Con los tres hijos del matrimonio nuestros sentires han sido siempre más de hermanos que de primos. 

De los tres hijos varones de Braulio el único que llegó a vestirse de luces fue el mayor, que llevaba su nombre. No obstante, tras una brillante trayectoria como novillero, debió pesarle en demasía la responsabilidad del apellido y no llegó a tomar la alternativa. En alguno de los festivales taurinos que organizó años después en su Ricla natal —en los que logró reunir a auténticas figuras del toreo— pudo dejar constancia de su torería.

A Francisco Javier lo tengo más difuminado. Murió joven y puede decirse que mi conocimiento sobre su bondad y simpatía me viene de oídas. 

Sin duda fue José Manuel el que más se parecía a su padre en todos los aspectos. Físicamente y porque heredó sus más destacadas cualidades: inteligencia, amistad con mayúsculas y señorío a la antigua usanza. Y aquí ya puedo hablar de primera mano. También temperamental, por lo que en algunas ocasiones fue inevitable el choque entre padre e hijo. Como cuando le dijo que iba a alternar sus estudios de económicas en Bilbao con la práctica del baloncesto, puesto que había firmado un contrato con el Kas. Lo del pelotón —como él lo llamaba— no le parecía serio a Braulio. 

José Manuel, que pasó de destacar en el equipo de baloncesto del colegio de los jesuitas a jugar en uno de primera división nacional como el Kas, terminó su vida deportiva volviendo a Zaragoza, donde colaboró decisivamente en la consolidación y ascenso del entonces llamado Helios y que actualmente es el CAI. Recuerdo haber acudido a muchos partidos al Pabellón de La Romareda. 

El caso es que Braulio me ha venido hoy a la memoria porque uno de mis hermanos me ha recordado una graciosa anécdota, que aunque no tiene nada que ver con lo que estoy comentando no voy a dejar de reflejar. Parece ser que el maestro no era precisamente lo que suele llamarse un manitas. Estaba reñido con cualquier aparato que tuviera algún tipo de mecanismo para hacerlo funcionar. Recuerdo que mi padre decía que si te pedía fuego era mejor dárselo directamente que dejarle el mechero, porque lo más probable era que te lo devolviera inservible. Cuando se compró un coche alguien le preguntó de qué marca era, a lo que respondió con la mayor naturalidad del mundo: "No sé; uno que lleva la rueda de repuesto atada con una cuerda".


31 comentarios:

  1. Interesante historia nos traes hoy... me gustan estos cambios de registro que nos traes de vez en cuando, porque lo cuentas bien y porque soy muy curiosa... jajaja.

    Apretaos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado.
      Trataré de saciar tu curiosidad contándote algunas cosas, pero de momento me guardaré las más importantes para echarle un poco de emoción. Creo que es demasiado pronto para desvelar que tengo 15 años y soy chica.
      Besos apretaos también para ti.

      Eliminar
    2. jajajaja..... qué ocurrencia....

      Cuando has publicado escritos sobre tu familia, algún que otro relatillo o simplemente tus reflexiones, recuerdo que siempre te he dicho que me gustaba tu forma de expresar y transmitir y que me gustaría leer más por ese camino.
      No hace falta que disfraces tu personalidad, jajaja.

      Más.

      Eliminar
    3. Yo también lo recuerdo. Tu jefa también me lo dice, lo que pasa es que me tengo que desperdigar un poco para poder publicar con más frecuencia.
      Aún me quedan los tres sobrinos pequeños, que los tengo un poco abandonados.
      Besos.

      Eliminar
  2. Magistral entrada compañero, sensacional, y gracias por contar a groso modo la vida de este gran maestro. Sabes que soy taurino, y esta entrada como te digo me ha parecido fantástica. Desde luego será todo un orgullo el haber formado parte de la familia con este fenómeno de los ruedos. Había oído hablar algo de él, pero desde luego la información que tú has aportado, no la sabía, y este torero fue un genio. Las anécdotas del mechero que te contó tu padre, y la rueda demuestran que además era un hombre con un gran sentido del humor. Me ha venido ahora a la cabeza como cuando le presentaron a "El Gallo" a Ortega y Gasset y le dijeron que era filósofo, "El Gallo dijo que esa profesión en que consistía, y le dijeron que en pensar. A lo que "El Gallo" contestó: "Sí hay gente pa tó". Frase que se utiliza mucho, y la gente no sabe de dónde proviene. Lo toreros han dejado frases para la historia, que hasta los mismos antitaurinos hacen uso de ellas, sin tener ni puta idea de dónde vienen y quiénes las pronunciaron. Bueno querido compañero, perdona por el rollo. Insisto "MAGISTRAL ENTRADA", ahora me imagino que a los antitaurinos nos les hará mucha gracias. Alguno te dirá que no les gusta los que maltratan a los animales.

    Un abrazo Macondo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De rollo nada. Te agradezco la ilustración de mi entrada con tu comentario. Ya sabía que tú matizabas entre la crueldad con los animales y las corridas de toros. También que no eres partidario de que se extinga el toro bravo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Como no me gustarian las gitanillas !

    ResponderEliminar
  4. Pues a mí también me ha encantado conocer la historia de don Braulio y la trayectoria de sus hijos. Impresionante debía de ser ese cuerpo cosido a cornadas que encandilaba a las plazas. He sonreído con la anécdota del mechero. Desde luego que el hombre no era una estralica de mano que digamos. Y lo de la rueda del coche atada con una cuerda ha sido la guinda de un relato entrañable y muy bien contado. Te felicito, Chema.
    A través de tu narración he recordado a mi abuelo materno, también obligado a apartarse definitivamente de los ruedos por una cornada mal dada. Poco antes de su muerte, con la senilidad propia de la edad, le seguía pidiendo a mi madre unas manoletinas para volver a pisar el albero. Yo no soy aficionada a los toros, pero deploro que muchos antitaurinos se enclaven en una amalgama de razones simplistas para censurar, con intransigencia talibánica, el arte del toreo y pedir así la abolición de las corridas. Porque al final lo que quieren es eso, buscar sus razones para prohibir y abolir cuanto les desagrade o escandalice sin llegar al fondo de la cuestión.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estralica de mano desde luego que no era. A su hija le sucedía lo mismo y yo creo que en el fondo estaba orgullosa por ser haberlo heredado de su padre.
      Ya no sé si es que lo había olvidado o que no me lo habías dicho hasta ahora, pero el caso es que no recordaba que tu abuelo materno había sido torero.
      Yo tampoco soy especialmente aficionado a los toros, pero respeto la fiesta.
      Un fuerte abrazo, Karima.

      Eliminar
  5. Respuestas
    1. Tú que me lees con benevolentes ojos, Silvia. Muchas gracias.
      Saludos.

      Eliminar
  6. Muy buena historia y muy contada.

    saludos y abrazos
    Carlos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buena historia y muy bien contada.
      saludos
      Abrazos
      CArlos

      Eliminar
    2. Te digo como a Silvia, que me lees con ojos de amigo.
      Un abrazo, Carlos.

      Eliminar
  7. No sabía quien era.
    Ahora si. Gracias.

    El Kas, el Helios....
    Era yo muy pequeño pero los recuerdo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El Kas era también muy importante el de ciclismo. Yo ya no era tan pequeño.
      Saludos.

      Eliminar
  8. Me has sorprendido con este post....
    Veras, no me merecen ningun respeto los toreros y a mis ojos son cualquier cosa menos valientes. Lo siento:(
    http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/files/2014/01/El-fake-de-la-foto-de-un-arrepentimiento-torero-que-se-convirti%C3%B3-en-viral.jpg

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tienes nada que sentir. Simplemente lo vemos de otra manera. Y no soy aficionado a los toros.
      Besos.

      Eliminar
  9. No soy taurina, y de corridas de toros y de toreros, poco te puedo decir, pero eso no quita para reconocer que has contado una historia emocionante en la que has puesto corazón, una forma hermosa de contar la historia de alguien tan allegado a ti.
    Ando liada Chema, demasiado, no es que me olvide de ti.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Lore. Y no te preocupes, que todos tenemos momentos en los que no podemos estar todo lo presentes que quisiéramos.
      Besos.

      Eliminar
  10. gracias por hacerme conocer la historia de este torero. Tampoco lo conocía.
    saludos

    ResponderEliminar
  11. No entiendo de toros ni de buenos o malos toreros, pero esos hombres con el cuerpo cosido a cornadas y todavía tener ganas de salir a la plaza, son de otra pasta.
    Me ha gustabo lo entrañable de tu relato, tal vez la cercanía por familia con el personaje, me he sentido como entre amigos contándonos las anécdotas como la del mechero, sonriendo y pasando un buen rato. No es fácil crear una atmósfera acogedora cuando se escribe y tú has sabido envolvernos en ella con tus palabras. ¡Te felicito Chema! Anímate a escribir más relatos porque cautivas con la palabra, aunque sean de toreros como en este caso.
    Feliz fin de semana Chema. Besos :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Algo se me queda de las maestras a las que leo.
      Buen fin de semana también para ti, María Pilar.
      Besos.

      Eliminar
  12. Además de maestro has salido buen contador de historias, te felicito.

    Beso Chema

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo soy como el maestro Ciruela, que no sabe leer y pone escuela.
      En cuando a lo de buen contador de historias, es que te leo todos los días y trato de que se me pegue algo.
      Beso para ti, Flor de María.

      Eliminar
  13. Querido Macondo,
    Soy nieto de Pantaria Lausín, que, si no recuerdo mal las historia de infancia, era prima hermana del torero. Encontré tu blog por casualidad y me recordó a las historias de mi abuela, un señor de los de antes decía. Gracias por el bello recuerdo de lo no vivido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La primera vez que tenga ocasión preguntaré a sus nietas (a las de Braulio) por esa rama familiar, a ver si saben aportarme algo.
      No hay por qué dar las gracias. Era una persona muy querida en mi familia.

      Eliminar