Digo yo que los primitivos habitantes de Elche debieron llamarse elchenses, elchenos, elchinos o de cualquier otra forma consecuente con el nombre de la ciudad. Seguramente sucedería que con el paso del tiempo, al ser un lugar tan privilegiado en todos los sentidos, personas de los alrededores, incluso no tan cercanas, acudirían a establecerse allí. Quienes ya vivían las tratarían como intrusas y se dedicarían a marcar distancias con ellas. No querrían darles documentos que acreditaran su empadronamiento y las considerarían ilegales o ilícitas. Tan ocupados estarían en hacerles la vida imposible, que no tendrían tiempo ni de copular. Como cuando no se folla no se procrea, llegaría un momento en que los elchenses de pleno derecho pasarían a mejor vida sin haber dejado descendencia que pudiera tomar el relevo de su estupidez. Y como ya solo quedarían ilícitos, ellos mismos, tratando de adecuar a su situación un gentilicio que los representara, se autodenominarían ilicitanos. Y desde entonces todos los naturales de Elche, presentes y futuros, pasarían a llamarse así.
Y no me venga el lector a dárselas de culto para cargarse mi argumentación, diciendo que Elche se llamaba ILICI o algo parecido cuando se fundó, porque no creo que nadie vaya a creerse tamaña tontería.
Y no me venga el lector a dárselas de culto para cargarse mi argumentación, diciendo que Elche se llamaba ILICI o algo parecido cuando se fundó, porque no creo que nadie vaya a creerse tamaña tontería.





