Cita del día

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CITA DEL DÍA: «La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos» (Louis Dumur).

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jueves, 19 de julio de 2012

El sentido de mi blog






Con mi despiste habitual, no me he enterado hasta esta madrugada del reto al que se habían apuntado varios blogueros colegas. El problema es que el día es hoy, 19 de julio. Como no tengo muchos reflejos había decidido dejarlo para mejor ocasión, pero esta mañana me han hecho unos pucheros y aquí me tienes dispuesto a hacer el ridículo. Luego dicen que no hacen lo que quieren con nosotros.


 
No fui a leerlo hasta esta madrugada,
por lo que había más que decidido
que mi respuesta fuera la callada.

Con esa idea me quedé dormido,
hasta que hoy a la niña Inmaculada
al saberlo la vi decepcionada
y pensé “Chema date por jodido”.

Y aquí me tienes apurando el día,
tratando de ofrecerte unas razones
que puedan parecer cosecha mía;

vas a encontrar muy buenas a montones
y que cualquier bloguero firmaría.


miércoles, 18 de julio de 2012

Citas (131 a 140)








131. "Vota al hombre que promete menos. Será el que menos te decepcione” (William Mitchel Ramsay).


132. "He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida” (André Malraux).


133. “El ignorante afirma; el sabio duda y reflexiona” (Aristóteles).


134. “Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa” (Jacinto Benavente).


135. “El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo” (Víctor Hugo).


136. "Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado” (André Gide).


137. “La perfección es muerte; la imperfección es el arte” (Manuel Vicent).


138. “Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir” (Oscar Wilde).


139. “Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros” (François de la Rochefoucauld).


140. “Si dices la verdad no tendrás que acordarte de nada” (Mark Twain).


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domingo, 15 de julio de 2012

El gitano Manuel








A pesar de ser el peor remunerado y al que más horas le dedicaba de cuantos trabajos he desempeñado en mi vida, fue también uno de los más gratificantes. Estuve durante algo más de un año de agente de asistencia en Ocaso. Mi labor consistía en atender a las familias, representando a la compañía, al producirse el fallecimiento de un asegurado. Cuando estaba de guardia podía ser llamado por mi central, a cualquier hora del día o de la noche, para comunicarme que me hiciera cargo de un servicio. Yo me ponía en contacto con la funeraria y acudíamos con el profesional de la misma al domicilio o al hospital, dependiendo dónde se encontrara la familia del difunto.

De los más de doscientos servicios que tuve que atender, los que más llamaron mi atención fueron los que correspondieron a familias de gitanos. A los payos nos da repelús pensar en estos sucesos y normalmente nos pillan absolutamente descolocados. A ellos, sin embargo, les coge más preparados. En el cementerio de Zaragoza, como seguramente ocurrirá en los de otras ciudades, casi todos los nichos bien ubicados que quedan libres terminan en sus manos. El motivo es que están continuamente allí, tanto para visitar y mimar las tumbas de sus difuntos como para tener previstas las que tengan que ocuparse en el futuro. Son mucho menos recatados que nosotros en sus manifestaciones de dolor y no suelen hacer uso del coche funerario dentro del recinto. En primer lugar porque consideran que para eso están los hombros de los seres queridos y en segundo porque el trayecto desde la capilla hasta el nicho, por lo que acabo de comentar, suele ser bastante corto.

En uno de los servicios en que tuve que atender a una familia gitana fue cuando conocí a Manuel. Era hijo del fallecido. Tengo que decir que las cosas no empezaron pintando demasiado bien para la integridad física del compañero de la funeraria y la mía. Sucedió que el difunto había tenido contratado durante unos años un seguro de lujo, pero para abaratar costes había cambiado a otro más sencillo. El caso es que o no se lo había comentado  a la familia o ésta decidió no darse por enterada. Total que conforme yo iba describiendo las coberturas a que tenían derecho, la docena de parientes que nos rodeaba iba negando con la cabeza. Hubo un momento en que miré por dónde íbamos a tener que salir corriendo, pero (en buena parte gracias a la intervención de Manuel) terminaron por aceptar lo que les decía y la sangre no llegó al río. Superado ese momento todo se desarrolló con absoluta armonía, tanto en la casa, como en el tanatorio, como en el funeral y el entierro.

Unos quince días después del fallecimiento, hay que quedar con un familiar para hacerle entrega de la documentación. El que se encargó fue Manuel, con el que ya había cogido una cierta confianza. Me agradeció lo bien que había estado todo y quiso demostrármelo contratando el mismo seguro que su padre. A decir verdad no llegó a pagar ni la primera prima, pero no vamos a ponernos puntillosos. El detalle ahí estuvo. 

La entrevista se desarrolló en un ambiente relajado. Como ninguno de los dos teníamos excesiva prisa, salieron a colación otros temas. Me enseño una citación que había recibido del juzgado y que no terminaba de entender. Efectivamente, le faltaba una referencia para identificar el asunto que la motivaba. Le dije que intentara ver si le aclaraban algo por teléfono y me respondió que no iba a ser capaz explicarse bien, por lo que me ofrecí a llamar en su nombre.
—¿Me harías ese favor?
—Si tú no tienes inconveniente, por ser un asunto personal, lo haría encantado.
—Tengo confianza en ti. Además no puede ser más que por un accidente que tuve con el coche, pero me quedaría más tranquilo si me lo confirmaran.

Llamé al juzgado y expliqué lo sucedido, aportando el dato de la suposición del interesado por si servía de ayuda. Me preguntaron mi relación con el titular y respondí que era amigo del mismo. Al parecer se trataba de otro asunto y así se lo hice saber a Manuel, el cual manifestó en voz alta que no había problema alguno en que me notificaran a mí lo que fuera. Así lo hicieron.
—Parece que al final no va a ser lo del coche, sino lo otro –le comenté un poco cortado al colgar el teléfono.
—¿Lo otro? No puede ser otra cosa. ¿Qué es lo otro?
—Seguramente se trata de un error, porque me han dicho algo de un atraco a mano armada.
—¿Todavía estamos con eso? La semana pasada le pagué la minuta al abogado, porque me dijo que ya estaba arreglado el asunto. Esta tarde sin falta iré a su despacho. Espero no tener que rajarlo.

No me lo pongas tan difícil jodío, pensé durante unos instantes; pero mientras tanto mi mente ya iba trabajando en adaptar la información recibida a la buena imagen que me había hecho de mi nuevo amigo. Sería injusto por mi parte negarle la presunción de inocencia sin saber lo que realmente había sucedido, ni siquiera si los tribunales habían juzgado. Y aun suponiendo que hubiera tenido algo que ver, estaba seguro de que el atraco había sido a un banco. No iba a ponerme en contra del sabio refranero, que dice claramente aquello de que “quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Si la sociedad había sido benévola con el Dioni, ¿no podía yo serlo con quien me había dado muestras de nobleza? Y con respecto al comportamiento de determinados abogados, para qué vamos a hablar. Los propios gitanos han enriquecido el recién citado refranero con esa maldición que dice: “Tengas pleitos y los ganes”. ¿Es de recibo engañar al cliente, diciéndole que todo está solucionado, para cobrarle la minuta?

Al despedirnos me dijo mirándome a los ojos que su casa era la mía y que no dudara en visitarle cuantas veces quisiera, porque allí nunca iba a faltarme un café preparado por una gitana canastera. Le manifesté mi agradecimiento y le dije sinceramente que había sido un placer haberle conocido. No iba a cambiar mi opinión sobre él por un quítame allá ese supuesto atraco. 

jueves, 12 de julio de 2012

Diccionario en tono de humor (11)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

DESEMPOLVAR. Utilizar métodos anticonceptivos.
DESEMPULGAR. Desenpulgar. Desvíes levemente la trayectoria del martillo hacia el clavo.
DISOLUTO. Hombre entregado a los vicios cuando todavía es reciente el fallecimiento de su esposa.
DIVORCIAR. Separar a los admiradores del divo.
DOCENTE. Profesor que no mete mano a sus alumnas.
DOLOR. Sentir o padecer abandono del desodorante.
DOMINICANO. Dícese del religioso de la orden de Santo Domingo cuando tiene el pelo blanco.
DOMINIO. Poder y facultad de usar y disponer del óxido plumboso-plúmbico.
DONAIRE. Ventosidad de respetable culo.
ECO. Repetición de un sonido a consecuencia de su reflexión en ciertas condiciones, condiciones, condiciones.
EFÍMERO. Pez acantopterigio de corta vida.
ELCHE. Famoso equipo de fútbol que ha dado su nombre a una bella ciudad alicantina.
ELEFANTA. Hembra de determinado mamífero proboscidio, que siente debilidad por  determinados refrescos de naranja y de limón.
EMULAR. Imitar las acciones de determinados cuadrúpedos.
ENCOLADURA. En determinado sitio y en determinadas circunstancias.

viernes, 6 de julio de 2012

Citas (121 a 130)







121. "Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta” (Picasso).


122. "La mejor fuente de información son las personas que han prometido no contárselo a nadie” (Marcel Mart).


123. “Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe y saber lo que no debiera saberse” (François de la Rochefoucauld).


124. “El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer” (Oscar Wilde).


125. "Se puede confiar en las malas personas. No cambian jamás” (William Faulkner).


126. "El dinero no nos proporciona amigos, sino enemigos de mejor calidad” (Noël Coward).


127. "Todo el mundo quiere llegar a viejo, pero nadie quiere serlo” (Martin Held).


128. "Si no pudiesen contar sus enfermedades, muchos no estarían enfermos” (Santiago Russinyol).


129. "La vergüenza de confesar el primer error hace cometer muchos otros” (Jean de la Fontaine).


130. "La estupidez se coloca siempre en la primera fila, para ser vista. La inteligencia detrás, para poder ver” (Carmen Sylva).


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martes, 3 de julio de 2012

Mi programa informático en la GM






En Mis primeros pasos informáticos dejé pendiente mi experiencia con el programa DBase III Plus. He decidido contarla bajo este título tan discreto. Y realmente no estoy mintiendo, aunque también es verdad que no hay mayor mentira que una verdad a medias. Pero hoy estoy con el ego subido y no voy a cambiarlo. Fantasma que es uno.

Estaba trabajando yo por aquél entonces en una agencia de valores, perteneciente a un banco. Acababan de ponerse de moda los fondos de inversión, como una forma de diversificar riesgos y obtener al mismo tiempo beneficios fiscales. El banco informaba trimestralmente al cliente sobre la evolución del dinero que había invertido. Yo consideraba la información escasa, teniendo en cuenta que era un producto nuevo en el mercado. Decidí buscarme la vida por mi cuenta y me compré un libro para aprender a manejar el Dbase III Plus, con la idea de crear un programa que me permitiera ofrecer a mis clientes una información mensual paralela a la que ya recibían. Al principio me costó pero terminé familiarizándome más o menos con él, lo que me permitió llevar a cabo el plan previsto. Resultó más que compensado mi esfuerzo cuando recibí comentarios tan gratificantes como “Ya tenía ganas de recibir una información que se entendiera de un banco”.

Habiendo empezado por un programa relativamente complicado, todos los que hice después fueron como coser y cantar. El que es objeto de este escrito estuvo entre ellos. Un amigo de mi cuñado tiene encomendado un puesto de farmacia en la General Motors de Figueruelas. Le habían hecho un programa con Dbase III Plus para llevar el control de los medicamentos, pero le faltaba un detalle que podía facilitarle sensiblemente el trabajo. Había solicitado presupuesto para que se lo incorporaran, pero le pidieron el oro y el moro. Le dije que me dejara intentarlo. En una tarde le hice un sencillo programa nuevo, con todo lo que necesitaba y por supuesto gratis. No hace mucho tiempo (veinte años después) me lo encontré y me dijo que seguía utilizándolo, a pesar de que en muchas ocasiones los alemanes habían intentado cambiárselo por otros mucho más actuales.

Yo no he dicho en ningún  momento que mi programa fuera decisivo en el funcionamiento de la GM. Simplemente me he limitado a comentar que allí hay un programa mío y no he mentido. Además lleva funcionando más de veinte años.