Cita del día

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

CITA DEL DÍA: «El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad» (Goethe).

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

viernes, 25 de mayo de 2012

Diccionario en tono de humor (7)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

CARPOLOGÍA. Parte de la botánica que estudia la articulación de la mano con el antebrazo.
CARRASPEO. Acción y efecto de carraspeer o padecer ronquera o afonía en el recto.
CARROÑOSA. Dícese de determinada letra del alfabeto cuando, debido a su escasa utilización, está cubierta de herrumbre.
CÁSPITA. Escamilla que se forma en la cabécita.
CASTA. Limpia de polvo y paja.
CASTAÑERA. Dícese de la mujer que vende castañas absteniéndose de todo goce sexual.
CASTOR. Mamífero roedor y honesto.
CATAPLASMA. Vampiro.
CATETÓMETRO. Instrumento para medir el refinamiento de las personas.
CEDRO. Puecro.
CEGATO. Felino corto de vista.
CELEBÉRRIMO. Famosérrimo.
CEMENTERIO. Cal hidraulicaria.
CENÁCULO. Cenaculo. Supositorio de noche.
CENSURA. Corrección  o reprobación de alguna cosa.

martes, 22 de mayo de 2012

La puerta de los carros



Acuarela de Pepe Farrés en IN SITU



Cuando mis hermanos y yo les contamos sucesos de nuestra infancia a hijos y sobrinos, en muchas ocasiones se nos quedan mirando con una sonrisa de incredulidad, como esperando a ver cuándo les decimos que nos estamos quedando con ellos. Al darse cuenta de que la cosa va en serio, derivan el gesto hacia una mueca de extrañeza con la que parecen preguntarse: “¿De qué siglo habrán salido éstos?”. La verdad es que no me extraña, porque yo mismo me sorprendo de la evolución (en casi todo positiva) que se ha producido en los últimos… Claro. No te cachondees. Ya sé que a determinadas edades casi todos los recuerdos tienen más de cuarenta años, pero aún así. A veces parece que nos haya traído el túnel del tiempo desde la Edad Media.

Por mis entradas más recientes (Creer o no creerLos enemigos del almaEl limbo y Los nueve primeros viernes), diccionario y citas al margen, podría decirse que he encontrado un filón en los asuntos religiosos. Tengo que reconocer que dan mucho juego, sobre todo para quienes nos educamos en colegios de curas y monjas. Me atrevería a decir que éstas todavía tenían los pies mucho más alejados del suelo que sus colegas varones. Hoy voy a acordarme especialmente de ellas. La experiencia de una madre y cuatro hermanas en sus aulas me respaldan.

La estructura piramidal de la Iglesia resulta una contradicción al mensaje de Cristo, que es a quien se supone está representando. En los colegios religiosos sucedía (¿sucede?) tres cuartos de lo mismo. Nada que ver la madre superiora, a la que mis hermanas mayores todavía tenían que hacerle la reverencia, con la modesta hermana portera. Patéticas interpretaciones de la religión que supuestamente estaban enseñando, con marcadas diferencias en el trato a las niñas de pago y a las que no lo eran. Mi madre nos contó que en sus tiempos, pretendiendo tomar ejemplo de Jesús cuando lavó los pies a los apóstoles en la Última Cena, un día al año montaban una representación en la que una alumna rica debía rebajarse a hacer lo mismo con las pobres. ¡Con dos ovarios!

Pero no hace falta que me remonte una generación. Recordaré algo sucedido en la mía, vivido por mis hermanas en primera persona. Las diferencias entre las niñas de pago y las becarias seguían existiendo, hasta el punto que aquéllas salían del colegio por la puerta principal y éstas por una lateral, a la que llamaban la de los carros por razones obvias. Todo esto sucedió así hasta que un alma caritativa les hizo caer en la cuenta de la burrada que estaban haciendo. Entonces la mente lúcida del convento, tratando no solo de enmendar el error sino también de compensar por el tiempo que habían estado haciéndolo mal, dio la siguiente instrucción: “A partir del lunes las niñas becarias saldrán por la puerta principal y las de pago por la de los carros”. Y así se hizo sin que nadie lo remediara. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Citas (81 a 90)







81. “Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer” (Domingo Sarmiento).


82. "La única diferencia entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho suele durar algo más” (Oscar Wilde).


83. “Nada se parece más a un hombre honesto que un pícaro que conoce su oficio” (George Sand).


84. “Del escuchar procede la sabiduría y del hablar el arrepentimiento” (Proverbio italiano).


85. “Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar” (Charles Augustin Sainte-Beuve).


86. "Primero el hombre aprende en la vida a andar y a hablar. Más tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada” (Shirley MacLaine).


87. “Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” (Proverbio hindú).


88. “Lee y conducirás. No leas y serás conducido” (Santa Teresa de Jesús).


89. "Donde funciona un televisor, hay alguien que no está leyendo” (John Irving).


90. “Me preocupa el futuro, porque es donde voy a pasar el resto de mi vida” (Mike McAvennie).


Citas (71 a 80)                                      Página principal                                      Citas (91 a 100)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Los nueve primeros viernes







Dibujo de sarita 9 en dibujos.net
El tributo que las religiones hacen pagar al hombre por darle contenido a lo que hay después de su muerte, consiste en tenerle cogido de las pelotas durante toda su vida. Es un pago que realiza resignadamente por recibir argumentos para creer en una vida mejor por toda la eternidad, frente al vértigo que le provoca pensar que todo pueda acabarse en este mundo. Lo que hacemos aquí no es más que tratar de ganar el derecho a que los dioses nos reserven un  sitio en el más allá.


En REFERXIONES
La religión católica no es una excepción. Tenemos que cumplir con lo que la Iglesia dice que manda Dios, pero con una curiosa forma de evaluar los méritos. No se realiza una cuantificación de todos nuestros actos en esta vida, sino que se valora nuestra situación exclusivamente en el momento de la muerte. De nada sirve haber cumplido habitualmente si te pillan descolocado al final y viceversa. El problema es que como no sabemos ni el día ni la hora, tenemos que estar siempre dispuestos para que la llamada no nos coja defecando y sin  papel (valga la ordinariez). Ahí está el truco.

"Lo que daría por conocer el momento en que voy a ser llamado (canguelo al margen) para que me diera tiempo a prepararme", pensará el fiel lector. Y yo, que ya hasta le adivino el pensamiento, le diré que hay una forma de conseguir que no le pille a uno en fuera de juego, evitándose además el sobresalto de tener que saber cuándo va a ocurrir. No saque la cartera, que se la voy a dar gratis. Ya va siendo hora de que haga algo por pagarle su fidelidad a este blog. Preste atención, porque no voy a decírselo más que una vez, Y no comente que he sido yo el que se lo ha contado, porque lo negaré.

Andaba yo de pequeño con la preocupación de alcanzar la salvación, cuando alguien me habló de los nueve primeros viernes de mes. Nunca he sabido muy bien matizar el papel que desempeña el Sagrado Corazón de Jesús en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, pero la devoción que le tenía mi abuela fue siempre para mí su mejor aval. Y dice la Iglesia que se le apareció a una monja y le prometió que todo aquél  cristiano que fuera capaz de comulgar durante nueve primeros viernes de mes consecutivos, tendría garantizada la salvación. No  es tan  fácil  como parece, porque siempre te pilla alguno de vacaciones o despistado, pero merece la pena si se tiene  en cuenta que después de hacerlos ya no hay que preocuparse de nada. Ni siquiera de ser bueno. Tienes el cielo más garantizado que la Madre Teresa de Calcuta.

De nada.

domingo, 13 de mayo de 2012

Diccionario en tono de humor (6)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

CACHIFOLLAR. Quedarche con las ganas.
CACOFONÍA. Vicio del lenguaje por el que sonidos similares y concretos concurren concomitando en concordancia.
CALADURA. Pelsona descalada.
CALASANCIO. Escolapio que necesita descalanso.
CALCOMANÍA. Preocupación  caprichosa por los calcos.
CALVO. Persona que ha recuperado la cabeza del  pelo.
CAMILLA. Mesa con faldas, donde se transportan los braseros heridos.
CANANA. Cabellollo blancoco.
CAPUCHINO. Religioso con los ojos oblicuos y los pómulos salientes.
CARACENSE. Guadalajareño nacido en Caracas.
CARACOL. Hortaliza de precio elevado.
CARAMBA. Deplorable estado en que quedan  expresiones tan bellas como "¡joder!”  tras pasar por el tamiz de la censura.
CARDENAL. Moradura eclesiástica.
CARILLA. Fachada o superficie anterior de alguna cosilla.
CARIÑENA. Inclinación afectuosa hacia el vino.

jueves, 10 de mayo de 2012

El limbo


Viñeta de Lolín Lizárraga en HUMOR DE DERECHAS


Pensando en la interpretación que daba en mi infancia a lo que en el catecismo nos enseñaban sobre los enemigos del alma, ha venido a mi memoria alguna otra cuestión. Una de la que más quebraderos de cabeza pudo darme (además de que Dios fuera capaz de pedir a Abraham que le ofreciera en sacrificio a su hijo Isaac), fue la de tratar de encontrarle sentido al limbo. Dentro de las limitadas posibilidades de rebelarse que un chaval de corta edad podía tener en los primeros años sesenta, lo más próximo a hacerlo era la discrepancia de pensamiento. Creer que no había derecho a que un niño, por el hecho de no haber tenido la fortuna de que alguien le echara agua por la cabeza, no pudiera ir al cielo. Eso sí, al infierno tampoco se le mandaba. Se inventaba una especie de sitio indefinido en el que ni lo pasabas bien, ni lo pasabas mal, sino todo lo contrario. No te quemamos, pero tampoco te puedes venir con nosotros al cielo. A ver si vas a contagiarnos tu asqueroso pecado  original. Ah, se siente. Haber sido bautizado como Dios  manda. ¿Que tú no tienes la culpa? Pues por eso  no te mandamos al infierno. Al  limbo y gracias.

Dibujo de Vanno en TARINGA!
Lo que el asunto hubiera podido tener de anecdótico conforme ibas llegando a la edad adulta, resultaba no serlo en absoluto cuando descubrías que lo del limbo no era un cuento para impresionar a los niños. Que no te lo aclaraban como lo del ratoncito Pérez, los Reyes Magos o la cigüeña, sino que se mantenía en pie. Que si un día te casabas, tu mujer tenía un parto complicado y el médico te ponía en la tesitura de elegir entre salvarla a ella o al niño, tenías que elegir a éste porque estaba sin bautizar. Tal cual. Y si no lo hacías así, pecado mortal que te crió. Y al infierno, si no te arrepentías de la fechoría y te confesabas. Sin embargo si optabas por salvar al chaval la cosa no podía salir más redonda, porque la parienta se iba derecha al cielo (si estaba en gracia de Dios, claro), tú eras un buen cristiano y tu nuevo hijo también. Todo eso si el buen cristiano no era el médico y decidía por ti.

Parece ser que la Iglesia actual, aunque ya deja abierta la posibilidad de que el destino de los niños fallecidos sin bautizar sea el que dicta el sentido común, todavía mantiene no haber encontrado argumentos teológicos suficientes para afirmarlo rotundamente. Quizá no quiera manifestar un cambio radical de postura mientras pueda haber algún sobreviviente de los que, siguiendo sus severas instrucciones de hace años, optara por perder a su mujer para ser un cristiano ejemplar.