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| Dibujo de sarita 9 en dibujos.net |
El
tributo que las religiones hacen pagar al hombre por darle contenido a lo que
hay después de su muerte, consiste en tenerle cogido de las pelotas durante toda
su vida. Es un pago que realiza resignadamente por recibir argumentos para
creer en una vida mejor por toda la eternidad, frente al vértigo que le provoca
pensar que todo pueda acabarse en este mundo. Lo que hacemos aquí no es más que
tratar de ganar el derecho a que los dioses nos reserven un sitio en el más allá.
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| En REFERXIONES |
La
religión católica no es una excepción. Tenemos que cumplir con lo que la
Iglesia dice que manda Dios, pero con una curiosa forma de evaluar los méritos.
No se realiza una cuantificación de todos nuestros actos en esta vida, sino que
se valora nuestra situación exclusivamente en el momento de la muerte. De nada
sirve haber cumplido habitualmente si te pillan descolocado al final y
viceversa. El problema es que como no
sabemos ni el día ni la hora, tenemos que estar siempre dispuestos para que
la llamada no nos coja defecando y sin
papel (valga la ordinariez). Ahí está el truco.
"Lo que daría por conocer el momento en que voy a ser llamado (canguelo al margen) para que me diera tiempo a prepararme", pensará el fiel lector. Y yo, que ya hasta le adivino el pensamiento, le diré que hay una forma de conseguir que no le pille a uno en fuera de juego, evitándose además el sobresalto de tener que saber cuándo va a ocurrir. No saque la cartera, que se la voy a dar gratis. Ya va siendo hora de que haga algo por pagarle su fidelidad a este blog. Preste atención, porque no voy a decírselo más que una vez, Y no comente que he sido yo el que se lo ha contado, porque lo negaré.
Andaba
yo de pequeño con la preocupación de alcanzar la salvación, cuando alguien me
habló de los nueve primeros viernes de mes. Nunca he sabido muy bien matizar el
papel que desempeña el Sagrado Corazón de Jesús en la Segunda Persona de la
Santísima Trinidad, pero la devoción que le tenía mi abuela fue siempre para mí
su mejor aval. Y dice la Iglesia que se le apareció a una monja y le prometió
que todo aquél cristiano que fuera capaz
de comulgar durante nueve primeros viernes de mes consecutivos, tendría
garantizada la salvación. No es tan fácil
como parece, porque siempre te pilla alguno de vacaciones o despistado,
pero merece la pena si se tiene en
cuenta que después de hacerlos ya no hay que preocuparse de nada. Ni siquiera
de ser bueno. Tienes el cielo más garantizado que la Madre Teresa de Calcuta.
De
nada.











