El recipiente de titanio de aquellas sartenes resultaba tremendamente robusto. Además conservaba el calor distribuyéndolo uniformemente por toda su superficie, gracias a lo cual era ideal para hacer sofritos y estofados. Bastaba agua y detergente para limpiarlas sin problema alguno y conservarlas en perfecto estado. Además de todas esas cualidades, lo mejor que tenían era el mango. Lo malo, que cuando maduraba siempre había alguien que no podía resistir la tentación de comérselo para postre y las dejaba inservibles.
Cita del día
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CITA DEL DÍA: «A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después» (Andrés Calamaro).-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Con un poco de mermelada me como una sarten al dia.
ResponderEliminar¿La sartén completa? Me temo que el recipiente pueda resultarte un poco indigesto.
EliminarDe ves en cuando una sartén poco hecha, no viene mal.
ResponderEliminarBesos!!!
El problema es el mango, que es el que madura.
EliminarBesos.
Claro... con un mango así hay que comprar sartenes verdes... vamos, que les falte bastante para madurar.
ResponderEliminarSaludos.
O ponerles un agarradero en vez de un mango.
EliminarSaludos.
Estofadito con un mango después, no está nada mal, pero luego a por otra sartén o a por otro mango verde y esperar :)
ResponderEliminarUn abrazo.
Así tiene que ir la cosa, Alfred. No queda más remedio que echarle un poco de paciencia.
EliminarUn abrazo.
¡Qué bueno está el mango!
ResponderEliminarPues duro con él. Ya cambiaremos la sartén.
EliminarAyyyy, Dios míos, he tenido que leerlo varias veces hasta comprender lo del mango. Debe de ser que el sábado no madrugo y así me luce el pelo.
ResponderEliminarBesitos y buen finde.
Ya sabes que a veces soy un poco retorcido.
EliminarBesos y que sea bueno también para ti lo que queda.
Yo destrozaría la sartén,porque me encanta el mango!
ResponderEliminar; )
Besos
Tenemos de repuesto, no te preocupes.
EliminarBesos.
Hay que disponer de unos buenos dientes y unas buena muelas para atreverse con semejante aperitivo. Saludos.
ResponderEliminarEs que hay que dejarlos que maduren.
EliminarSaludos.
Jajajjaja, yo no tendría ese problema porque al contrario que a Carmen no me gusta el mango.
ResponderEliminarBesos y feliz finde!
A mí ni una cosa ni otra. Ni me vuelve loco, ni me disgusta.
EliminarBesos y buen lo que queda del finde.
La verdad es que no me apetece nada comerme ese mango, con lo manoseado que debe de estar... :)
ResponderEliminarSalud y abrazo
Te ponemos lo que hay dentro de la sartén, que está esterilizado por el calor.
EliminarSalud y abrazo también para ti, Genín.
Jajaja no sé, yo como vivo con un mango, como que ya paso! Jajaja
ResponderEliminarMuy bueno Chema.
Besos 😉
¿Vives con un mango? ¿Y tienes manguitos?
EliminarGracias, Liliana.
Besos.
Tengo dos manguitos.....jajaja
Eliminar😉😜 salud!🍻
Entonces estás muy acompañada.
EliminarLo malo es el que va a comerse la sarten y se encuentra con que tenía mango.
ResponderEliminarBesos
Muy necesitado de titanio tiene que andar alguien para comerse la sartén.
EliminarBesos.
Pues debo ser única pero a mí no me gusta nada el mango.
ResponderEliminarUn beso.
A Celia tampoco. Ni a Carmela, por lo que veo más abajo.
EliminarBesos, María.
A mí antes no me gustaba. Ahora me encanta.
EliminarSucede con frecuencia que lo que no te gustaba pasa a encantarte. Muchas veces es que no lo habías ni probado.
EliminarEs fantástico como juegas con las palabras siempre Macondo, tanto utilizar las sartenes (bueno menos) y no se me había ocurrido que podían ser comestibles...
ResponderEliminarComestibles solo los mangos, Conxita.
Eliminarjajajajaja muy bueno, aunque el mango no me guste.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que eres la tercera mujer que comenta que prefiere comer cualquier otra cosa.
EliminarOtro abrazo para ti, Carmela.
Es una gran opción de futuro...
ResponderEliminarGracias a los avances tecnológicos acaecidos en Pasadena a raíz de los vuelos orbitales, trasladaron y popularizaron ese metal en tantos utensilios que, pasando por bicicletas o herramientas, la cocina actual goza de tan susodicho aunque algo caro. Bien, en esa perspectiva de futuro se ve que desean conseguir el no va más de la cocina conceptual, o también, para posibles vuelos tripulados más allá del Cinturón de Asteroides no les viene mal por una razón de peso que se preparen los cosmonautas sus raciones de comida y como postre tengan mango; luego, aligerando así la cosmonave resuelvan cómo pasar las estrecheces que se conoce hay en esa franja.
Para cocinillas, él o ella, que no dispongan de mucho tiempo resultan dos platos en uno, según se vea.
Regresando a la astronáutica. El titanio es un excelente prostático, como el selenio...que bien lo saben aquellos que viajaron a la Luna, y unos lametones de cuando en vez no deja de ser otra opción interesante. Para ello sólo tiene que viajar una sartén y decenas de mangos....
¿Uhmmm...ahora que lo pienso, me parece que es un excelente protésico; sí, eso es protésico...(den) tal vez
Bien, pues entonces un frugívoro abrazo titánico :) o dos, mangos a parte, claro
Saludos
[Excelente escrito; el suyo, por supuesto]
Quita, quita... el mío son cuatro líneas.
EliminarSaludos.
El relato esta bien, pero yo me uno al grupo de las sin mango, no me gusta. Y si a la sarten le quitamos el mano se convierte en tartera, doble uso jejej.
ResponderEliminarBesos Chema.
Puri
Y si además le quitamos el recipiente, la dejamos en NADA a la pobre.
EliminarCreo que en tu comentario has dejado un buen espacio en blanco por debajo de tu nombre.
Besos, Puri.
Jajajajaj. ¿Cómo le vamos a quitar el mango a la sartén?
ResponderEliminarSe lo podemos hacer de caramelo y así nos lo comemos.
O le podemos quitar la sartén al mango y así ya no tenemos que cocinar.
Menudo alivio.
Da gloria entrar aquí. Qué bien sabemos hacerlo todo.
No hace falta hacerlo de caramelo para que sea comestible, porque de mango también lo es.
EliminarJusto ayer se me rompió el mango de una sartén ... Cosas de la vida
ResponderEliminar.. moderna y la obsolescencia planificada.
Un abrazo
No te lo comas si todavía no está maduro.
EliminarUn abrazo.
Pobres sartenes :)
ResponderEliminarY pobres mangos.
EliminarConocí a una monja encargada de la cocina de un colegio religioso femenino a la que todo el mundo llamaba *sortenes por su mala leche cuando las agarraba por el mango y se liaba a sortenazos...¿a diestro y siniestro? Durante esos ratos, era el diablo en persona.
ResponderEliminarUn día nos enteramos que había dejado la vida conventual de clausura y que se había fugado con un gran cocinero de Sanxenxo que por lo visto era muy bueno en ciertos platos frugales...
[*Bien podría venir del verbo sortener o sujetar]
Bueno, lo dicho, una abrazo :)
Un abrazo.
EliminarAh, ¿entonces mangonear también significa comerse un mango? :D
ResponderEliminarMás bien podría ser manejar despóticamente la adjudicación de los mangos.
EliminarMuy ocurrente, pero donde está el hierro fundido ... a ese mango no hay quién le hinque el diente ;D
ResponderEliminarEntonces ya no es un mango de mango, sino un mango de hierro fundido.
EliminarLo de comerse en mango, con que intención iba, jajaja. Yo es que ya soy un viejo muy verde.
ResponderEliminarAbrazo compañero.
Esa acepción no estaba contemplada, Rafa. Estoy de acuerdo en lo de verde, pero no en lo de viejo.
EliminarUn abrazo.
Quise decir "el" cada vez veo menos y escribo peor.
ResponderEliminarUn lapsus lo tiene cualquiera. Hasta el mejor escribano echa un borrón.
EliminarAquí en Miami orando porque el huracán Mathew no se nos venga encima.
ResponderEliminarAbrazos y bendiciones.
Deseo que todo vaya muy bien, Ricardo.
EliminarUn abrazo y bendiciones también para ti.
Sartenes con mangos comestibles... Guau, inquietante cuestion esta que planteas...
ResponderEliminarUn abrazo
Es lo que tiene ser fruta y agarradero al mismo tiempo.
EliminarUn abrazo, Ildefonso.
Mira tú que en los sartenes sin mango se hacen los mejores guisos. Convertidos en cacerola un buen cocinero hace maravillas.
ResponderEliminarLos mangos -por cierto- con chile piquín y sal son deliciosamente exquisitos.
Besos
Los estofados no son muy de sartén y aquí los nombro.
EliminarNo he probado así los mangos.
Besos.
Te dejo una joya dicha ayer por La Bella a propósito de la frase que tienes allá arribita:
ResponderEliminar(después de decirle a Natalia que no debe irse con ningún extraño por la creciente inseguridad que se vive en el país)
-Ojalá que no se roben a mi mami abuela, porque si no me tendría que quedar a vivir contigo y eso si es feo.
¡Toing! De tal abuela, tal nieta jajaja.
Para qué vas a andarte por las ramas diciendo lo contrario a lo que te viene a la cabeza, jajaja. O la tomas o la dejas... y evidentemente la tomas, porque además de ser tu nieta es un sol. Y sí... de tal palo, tal astilla.
EliminarPara quien lea esto a partir de mañana, recojo la frase de ahí arribita que mencionas, porque la cambio todos los días. Es de una filósofa genial:"¿Por qué voy otra vez a la escuela si ya fui mañana?" (Natalia, la Bella, nieta de la MaLquEridA).
Besos a la abuela y a la nieta.
Yo tengo una sartén manca y sirve de maravilla. Pero no sé quién carajo se comió su extremidad.
ResponderEliminarMe da la impresión que muchos no cazaron lo del mango.
Saludos.
El que se comió el agarradero de tu sartén sí que debió pillar lo del mango.
EliminarSaludos.
Hay otras frutas que también maduran. Personas menos.
ResponderEliminarSaludos.