Cita del día


CITA DEL DÍA: "Un filósofo que no podía caminar porque pisaba su barba, se cortó los pies" (Alejandro Jodorowsky).

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Las máquinas de escribir


martes, 25 de septiembre de 2018

La maldición del dinero

REEDICIÓN (edición: 11/03/2012)






"La riqueza de un hombre no se mide por las cosas que
posee, sino por aquellas de no cambiaría por dinero" (Anónimo).

 

Todo sucedió muy rápidamente. Llevaba unas cuantas copas. Seguramente se quedó dormido. Cuando quiso darse cuenta, el accidente era inevitable. Le ocurrió como siempre había oído que pasa en estas situaciones, en las que corre peligro la vida. Antes de que llegara lo que tuviera que venir, sobrevinieron con absoluta nitidez a su mente los momentos más importantes de su existencia. De una existencia que podría escribirse en tres capítulos. El primero hasta que conoció a Carmen, la mujer de su vida. El segundo su noviazgo, su matrimonio, la llegada del hijo… hasta que aconteció aquello, gozoso en principio. El tercero, los últimos cuatro años.
Se conocieron cuando tenían quince y desde el primer momento se hicieron inseparables. Mucho más madura que él, Carmen resultó ser un perfecto complemento a su cabeza un tanto alocada. Tras unos años de noviazgo, en cuanto vieron que estaba seguro en el trabajo, buscaron un piso y se casaron. Pronto llegó el niño, para poner la guinda a su felicidad. Cuatro lustros después podía seguir diciendo que se consideraba un ser privilegiado, a pesar de las estrecheces económicas propias de una familia humilde. Estaba compartiendo su vida con la mujer que quería y tenían un hijo modélico que, en la sensatez, había salido a su madre. Decididos a hacer el esfuerzo de apoyarle en el estudio de una carrera, el chaval estaba respondiendo. Sacaba sin problemas las asignaturas y daba clases particulares para pagarse sus gastos.

Siempre que le había dado por soñar despierto, veía a los niños de San Ildefonso cantando el número de una de sus participaciones navideñas. Un buen pellizco para pegarle un meneo a la hipoteca, asegurarse los estudios del hijo, hacer por fin los cuatro arreglos que necesitaba la casa y darle la merecida jubilación al coche. La realidad resultó algo más sosa, pero mucho más contundente. Alguien le comentó el rumor de que el bote de la lotería primitiva había caído en el barrio, pero que todavía no se había identificado al supuesto afortunado. Como llevaba el resguardo en el bolsillo, se acercó a la administración. Cuando vio la cara de la empleada, no necesitó la confirmación de que nunca más iba a tener que preocuparse por el dinero.




El primero de sus seres más queridos con quien tuvo problemas fue Antonio, su mejor amigo de siempre. Con apuros económicos, su cuenta corriente había sido el primer destino de una buena cantidad de euros. “Mientras yo tenga dinero tú no vas a tener dificultades de este tipo”, le había dicho antes de que se fundieran en un emotivo abrazo. El caso es que se lo tomó al pie de la letra y en menos de un año, sin haber hecho aparentes esfuerzos para resolver su situación, le había requerido  tres veces más para lo mismo. En la última de ellas le llamó la atención, se sintió ofendido y terminaron riñendo seriamente.
La primera discusión fuerte que tuvo con Carmen fue cuando le planteó al hijo que dejara los estudios, para ayudarle a administrar el dinero. La madurez del chico no llegó a tanto como para escuchar a su madre. Al poco tiempo se le ocurrió a él solo que, pudiendo pagar a un profesional que lo llevara, no tenían necesidad de preocuparse ellos por eso. Lo de las drogas vino un poco más adelante.

Antes del enfrentamiento por el futuro del hijo, ya había tenido otros de menos importancia con su mujer. Lo que más le enfadaba, tenía que reconocerlo, era que el tiempo siempre terminaba por darle la razón a ella. ¿Para qué iban a irse tres meses al Caribe, si antes de las dos semanas estarían añorando su casa? ¿Para qué quería gastar 100.000 euros en un coche, si nunca le había gustado conducir? En lo de la casa sí que se había puesto tozuda y acabó saliéndose con la suya. ¿A santo de qué iban a comprar un chalé en una urbanización de lujo, para vivir con gente que no tenía nada que ver con ellos? No escatimaron en las obras para remozar su casa, pero siguieron viviendo en su barrio de toda la vida.




Nunca pensó que lo de Vanesa fuera a pasar de una simple aventura con una chavala espectacular, pero que podía ser su hija. Además de la juventud que había perdido Carmen, encontró en ella la comprensión que últimamente no conseguía de su mujer. Jamás discutían. A pesar de la diferencia de edad, parecían hechos el uno para el otro. Su fallo fue que no supo ser discreto y recibió el correspondiente ultimátum de su consorte. Antes de dos meses estaba viviendo con la joven en la urbanización a la que tiempo atrás le había echado el ojo.
Resultaba evidente que era un nuevo rico, pero en el barrio no se lo habían llamado nunca. Lo de cornudo tampoco. Claro que antes hubiera puesto la mano en el fuego porque no lo era, pero con su flamante mujer actual no se hubiese atrevido a apostar tan fuerte. Más de una vez se había hecho el loco ante lo que para una persona objetiva hubieran resultado pruebas irrefutables. Lo que ni siquiera él podía negar era que Vanesa, desde que había logrado su objetivo, no se parecía en nada a la chica que había conocido.

Todos sus problemas pasaron a un segundo plano cuando le llamaron del hospital. Su hijo había sido ingresado por una sobredosis. Casi no había dormido aquella noche y llevaba unas cuantas copas, pero no se le pasó otra cosa por la cabeza que coger el coche para ir a informarse in situ de la gravedad en que se encontraba. De esa forma llegó el accidente. Fue entonces cuando sobrevinieron con absoluta nitidez a su mente los momentos más importantes de su existencia. Aún pudo tener un pensamiento de solicitud de perdón a Carmen y al hijo, antes de que 100.000 euros de chatarra terminaran con su vida.

 

jueves, 20 de septiembre de 2018

Mi decálogo para dejar de fumar

REEDICIÓN (edición: 19/02/2012)
 
 
 




Te decía en el artículo anterior que fui fumador de más de tres paquetes diarios durante bastantes años. Hace ya unos cuantos, cuando los fumadores no se habían convertido todavía en el centro de tantas iras, tuve la buena ocurrencia de dejarlo. Me comprometí a comentarte mi experiencia y voy a hacerlo en forma de consejos. Son los que a mí me sirvieron y espero que a ti también. Unos me los dieron y otros son de mi cosecha. Tan importantes son los que puedan llevarte a tomar la decisión, como los que te ayuden a ponerla en práctica.


1. NO TE CONSIDERES UN CASO ESPECIAL:
No estás más enganchado que nadie, ni el tabaco representa para ti más que para otros fumadores que hemos sido capaces de dejarlo. Yo también pensaba que iba a ser incapaz de trabajar, de pensar, de hablar, de disfrutar, de leer, de escribir… sin un cigarro en la mano. La vida no solo no pierde sentido, sino que lo gana… y seguramente por más tiempo.


2. ESCARMIENTA EN CABEZA AJENA:
Piensa que hoy eres un privilegiado, por poder dejarlo voluntariamente. Seguramente conoces a alguien que no supo encontrar el momento y acabó  teniéndolo que dejar por una enfermedad. ¿Qué no hubiera dado por una segunda oportunidad? Tú, hoy, la tienes.


3. ÉSTE NO ES UN MAL MOMENTO:
Siempre encontrarás una excusa para retrasar la decisión. Cuando estés trabajando o estudiando, querrás aparcarla hasta las vacaciones. Cuando éstas lleguen, dirás que no quieres amargártelas. Tampoco te agarres a que estás pasando por un mal momento. Éste es tan bueno como cualquier otro y mejor que dentro de unos años. No te engañes.


4. NO BUSQUES MEDIAS SOLUCIONES:
Sé que en este punto hay discrepancias, pero yo tengo muy claro que se debe dejar de fumar radicalmente. Si te limitas a querer ir reduciendo paulatinamente el número de cigarros al día, serás mucho menos estricto que si sabes que no debes  fumarte  ninguno. Por cualquier motivo te saltarás el plan establecido y, en cuanto lo hayas hecho una vez, le perderás el respeto a seguir haciéndolo más veces hasta que termines abandonando.


5. PONTE UNA FECHA:
Si puede ser señalada (cumpleaños, aniversario, primero de mes) mejor, pero no es imprescindible. Pongamos que sea en  un plazo de uno a tres meses. Una vez elegida, se lo dices a todo el mundo.  Se trata de que no te salga del todo gratis bajarte del carro a las primeras de cambio. De que te dé un poco de vergüenza, después de haber montado el número, abandonar enseguida.




6. NO PIENSES QUE ES “PARA SIEMPRE”:
Pensar que es “para siempre” podría agobiarte un poco, sobre todo al principio. Realmente, puedes volver cuando quieras. Tu objetivo es aguantar hoy. Mañana ya veremos, pero conforme veas que vas consiguiéndolo, irás sintiéndote más fuerte para seguir. El tiempo correrá a tu favor.


7. UTILIZA AYUDAS:
Creí que el chicle de nicotina no me serviría de demasiada ayuda, porque consideraba que la mayor parte de mi problema residía en mi costumbre de hacerlo todo con un cigarro en la mano. Había infravalorado el porcentaje de culpa atribuible a la adicción. Comprobé que, con el chicle de nicotina, dejar de fumar estaba  costándome menos esfuerzo del que había pensado. En consecuencia,  lo utilicé sin reducir la dosis (dos o tres meses) mientras me acostumbraba a prescindir de la compañía del cigarro. Superada esa parte del problema, fui sustituyéndolo poco  a poco por el de menta.
Cuando yo dejé de fumar no se comercializaban todavía los parches, pero supongo que pueden ser tan buenos o mejores (requieren menos atención) que los chicles. Otras personas se han ayudado con éxito de la acupuntura.


8. CAMBIA ALGUNOS HÁBITOS:
Si relacionas el cigarro con determinadas situaciones, evítalas en lo posible. Solamente será al principio. El ejercicio físico, aunque solo sea caminar a buen ritmo, te ayudará mucho a superar la tensión.


9. PROCURA COMER LIGERO Y BEBE MUCHOS LÍQUIDOS:
Lo primero es para evitar que las comidas pesadas te inviten a pensar en el cigarro, pero no lo tomes a rajatabla. Si te apetece una fabada, te la comes y en paz. Vamos a centrar el sacrificio en no fumar. Lo mismo te digo del café. Ya sabes que su consumo llama al cigarrillo, pero si tienes la costumbre de tomarlo no hace falta que prescindas totalmente de él. Si no puedes lavarte los dientes después utiliza chicles de menta, independientemente de que estés usando o no los de nicotina.
Con respecto a lo de beber muchos líquidos, estoy refiriéndome sobre todo a zumos y agua. No cuesta esfuerzo y son buenos para todo. Te alivian las ganas de fumar y te ayudan a consolidar esa limpieza interna que has iniciado.


10. NUNCA CREAS QUE LO TIENES SUPERADO:
Si al alcohólico se le mentaliza para que nunca cometa la torpeza de pensar que tiene superado el problema, lo mismo debes hacer tú. No juegues con fuego, porque terminarás quemándote. Ni una calada, ni mucho menos un cigarro, aunque haga años que lo has dejado. Si el amigo que se casa no quiere entender que no vas a fumarte un puro el día de su boda, es porque no ha fumado nunca o porque no es tan amigo.


 

sábado, 15 de septiembre de 2018

ILEANA

REEDICIÓN (edición: 02/03/2012)
 




En muchas ocasiones, aunque las distancias sean largas, prescinde del autobús. Prefiere desplazarse caminando a buen paso. Corriendo. No es solo porque cualquier ahorro es bueno para la complicada economía familiar, sino sobre todo porque el autobús le produce claustrofobia. Le permite pensar demasiado. Más de la cuenta. Plantearse situaciones que no termina de comprender. ¿Por qué el premio a la mejor jugadora del club de ajedrez se lo dan a otra chica, cuando su hija es la que mejor ha quedado en todos los torneos? Alguien le ha insinuado que quizá sea por ser rumana, rumana en España, pero ella no ha querido hacerle caso. No puede pensar así de las gentes de un país en el que se considera bien acogida. En el que lleva ya cuatro años. En el que le gustaría quedarse a vivir para siempre.
A una edad en la que las mujeres de por aquí empiezan a caer en la cuenta de que han dejado de ser niñas, ella ya era madre. Cuatro años después llegó la pequeña. Otros tantos más tarde vinieron las tres a reencontrarse en España con el hombre, que se había adelantado a buscar la vida para los suyos. “La familia tiene que estar junta”. Su trabajo, limpiando casas y oficinas, fue al principio un buen complemento al jornal del marido. Un dinero  imprescindible actualmente, porque con la crisis es el único ingreso fijo con que se cuenta en casa. 

Llega puntual al trabajo, con el  precalentamiento hecho. Las escaleras de dos en dos. La sonrisa de siempre. No habla de sus problemas, si no le preguntas. Los hay mucho más graves. Sin dejar de trabajar un instante, te cuenta noticias de personas que sufren en el mundo. De gentes necesitadas a las que le gustaría poder ayudar. Pero se tiene que conformar con fijarse en los que tiene alrededor. Siempre dispuesta a echar una mano. Generosa para dar, sin esperar nada a cambio. Agradecida para recibir, como si  no tuviera derecho a ser de vez en cuando correspondida.
Una sonrisa y hasta el día siguiente. Sale disparada hacia el próximo destino. Tiene que aprovechar la mañana, porque el resto del día debe desempeñar otros papeles. El de cabeza de familia porque el marido, siempre entre rumanos, no termina de hacerse entender en español. El de madre motivadora porque la hija mayor, demasiado tímida, no acaba de adaptarse. El de madre severa porque la pequeña, todo lo contrario, se pasa de adaptación. El de administradora, para hacer encaje de bolillos con unos mermados ingresos. El de psicóloga, para levantar el ánimo de un padre de familia sin trabajo. El de buena gente, para ayudar a quien lo necesite.

Esa es ILEANA. No creo  haber hecho méritos para merecerlo, pero es un orgullo para mí que me cuente entre sus amigos. 

lunes, 10 de septiembre de 2018

Diccionario en clave de humor (83)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.
 
 
 
LADRÓN. Clavija que, a modo de Robin Hood, roba corriente eléctrica al enchufe que la posee y la reparte entre tomadores necesitados.
 
REBOTE. Enfado o disgusto que se  disputa en las canastas de un campo de baloncesto.
 
REFINADO. Persona educada y muerta.
 
REGATEAR. Debatir el  precio de algo andando a gatas.
 
REGULAR. Ajustar o poner algo en orden sin demasiado acierto. 
 
REMOLÓN. Dícese del remo que gusta o resulta agradable.
 
SABANA. Llanura extensa  utilizada como ropa de cama. 
 
SABER. Conocer la sensación que ciertos cuerpos producen en el órgano del gusto.
 
SACIEDAD. Conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven completamente satisfechos.
 
SAVIA. Energía con profundos conocimientos. 
 
SOSIEGO. Serenidad propia de un invidente.
 
SUCESIÓN. Conjunto de personas que se ponen en cola para recibir los bienes de una herencia.
 
TROMBÓN. Coágulo  de sangre con pinta de no terminar en nada bueno.
 
TULIPÁN. Planta herbácea de la familia de las margarináceas.
 
TURBINA. Pequeña muchedumbre de gente confusa y desordenada.


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jueves, 6 de septiembre de 2018

Pre + Ver = Prever

REEDICIÓN (edición: 22/02/2012)






La explicación que voy a dar a continuación debería ser para personas que están dando sus primeros pasos en el aprendizaje de nuestro idioma, o no tienen la obligación de hablarlo correctamente. Lo preocupante es que sea válida para bastantes estudiantes universitarios. Lo lamentable que sirva también para algunos que se ganan la vida como profesionales de la palabra.
Una conjugación tan sencilla como la del verbo PREVER se confunde muy frecuentemente con la de PROVEER, de tal forma que se dice incorrectamente preveer, prevee, preveyó y preveyendo, cuando debería decirse prever, prevé, previó y previendo respectivamente.
El verbo PROVEER nada tiene que ver con PREVER. Significa “preparar, reunir, suministrar o facilitar lo necesario o conveniente para un fin”. En él son correctas las formas proveer, provee, proveyó y proveyendo, que son las que llevan a la confusión.
El verbo PREVER se compone de PRE (“con anticipación”) + VER, por lo que significa “ver con anticipación”. La manera de no equivocarnos en su conjugación es poner la forma correspondiente del verbo VER (que no nos ofrece dificultad), precedida de la partícula PRE. Así de sencillo.


domingo, 2 de septiembre de 2018

El otro tirachinas






En mi visita a Pekín conocí a Achu, el guía chino que nos había adjudicado la agencia de viajes. Nunca he entendido de hombres y mucho menos si son chinos, pero me atrevería a afirmar que atractivos físicos tenía más bien pocos. No obstante poseía una simpatía arrolladora, que tuvo mucho éxito entre las féminas del grupo. Llegué a pensar que era gay cuando  vi la forma en que se desmarcaba de una morena espectacular, que a mí no me hacía ni caso y a él le  tiraba descaradamente los tejos. Adquirimos una cierta confianza y en un aparte surgió la conversación. Le gustaban las mujeres tanto o más que a mí, lo que sucedía era que en una ocasión había tenido un problema con una turista y como consecuencia del mismo había estado a punto de perder su trabajo. La  experiencia le sirvió de escarmiento y desde entonces procuraba mantener las distancias con las clientes. Sin embargo en su vida privada, con sus paisanas, era un ligón incorregible. Me confesó que su nombre completo era Achu Cha Cho Chín y que sus amigos hispanos le llamaban El Follador de Oriente y El Tirachinas.
 
 

martes, 28 de agosto de 2018

Federico






Con la herencia que recibí de  mi padre  podríamos vivir, sin dar un palo  al agua,  varias generaciones de mi familia. Dicho sea sin contar el patrimonio aportado por mi santa esposa, hija única del que era hombre más pudiente de la comarca. Además de ser hábil para  los negocios, he tenido la fortuna de que en unas tierras de mi propiedad se ha descubierto  petróleo. Para colmo acabo de enterarme de que he sido el único acertante de la lotería primitiva de esta semana y voy a llevarme un bote histórico, por lo que con la firma de este documento quiero dar fe de rico.
Firmado: Federico.


viernes, 24 de agosto de 2018

Simón y Simeón






Antes de casarnos habíamos llegado con mi mujer al acuerdo de que si teníamos una niña el nombre lo decidiría ella, pero si era un niño la elección sería mía. Hasta que se  quedó embarazada no me planteé seriamente  en qué  iba a quedar el  dilema que siempre había tenido. Desde mi bisabuelo hasta mí  todos los primogénitos de la  familia habíamos sido Simón, por lo que todo el mundo daba por  hecho que así tendría que llamarse mi hijo. Sin embargo a mí no  me gustaba tener que condenarle a los odiosos diminutivos que yo había sufrido para poder ser distinguido de mi padre. Cuando la comadrona me dijo  que había sido un varón, me  di cuenta de que no iba a tener valor para luchar contra el peso de la tradición familiar. Mi hijo sería el  quinto Simón Martínez consecutivo en nuestro árbol  genealógico. Durante  muchos años tuvo que soportar que todos los miembros de la familia, menos yo, se dirigieran a él  con el dichoso Simoncito. No recuerdo en qué momento le quitaron el diminutivo y no entendí hasta ayer —que por fin accedí a ponerme el  audífono que desde hace tiempo necesitaba— por qué él siempre distinguía cuándo se dirigían a él o a mí, mientras que yo me confundía  continuamente. Resulta que el  paso de  los años no solo ha afectado a mi oído, sino también a la continencia de mi vejiga de la orina. Como tengo que ir continuamente al baño para  vaciarla, actualmente el único Simón de mi casa es mi hijo. A mí me llaman Simeón.


lunes, 20 de agosto de 2018

Jonathan






Ya que se había casado con un López y ella era García, quería que ese hijo que llevaba  en las  entrañas se distinguiera por tener un nombre especial. Todos los de consumo nacional le parecían vulgares. Anduvo  buscando algo más original entre los propios de las comunidades autónomas, pero ninguno terminó de llenarle. Cuando alguien le dijo que lo que realmente vestía era poner uno inglés, se dio cuenta de que tenía razón. Si escritos le parecían preciosos, dichos por alguien  que supiera pronunciarlos rayaba en lo orgásmico. Eso de que se dijeran  distinto  de como se escribían le volvía loca. Pidió que le hicieran una lista de los que más le gustaban y a cada momento solicitaba que se los leyeran para quedarse con su sonoridad. Todos le parecían  de príncipes. Después de darle muchas vueltas, de decantó por Jonathan. Además de sonarle maravillosamente, eso de que llevara una h después de la t terminó de conquistarla. Cogió un profesor particular durante unos días para le enseñara  a pronunciarlo perfectamente. Cuando nació su hijo y empezó  a  llamarlo,  nadie hubiera  dicho que no  era inglesa. Al  resto de los  miembros de la familia lo único que les preocupó fue que el niño llegara bien. La  pronunciación de su nombre les daba lo mismo porque pensaban  llamarlo Jonatancico, con la j como Dios manda y su acento maño habitual.


jueves, 16 de agosto de 2018

Jesús Tomás






Cuando  Carmen Tirosa se quedó embarazada  por Tomás Turbado y vio que no  había forma de que el  canalla asumiera su responsabilidad, aunque las cuentas no podían cuadrar se miraran por donde se miraran, engatusó  a Jesús Dado haciéndole creer que era el padre de la criatura que estaba por venir. A las pocas semanas contrajeron  matrimonio. Satisfizo al supuesto progenitor en su  deseo de que llevara su nombre, si  bien tuvo la desvergüenza de colocarle de segundo el del que lo era  en  realidad, arguyendo que así se llamaba un inexistente abuelo al que adoraba. Curiosamente Jesús Tomás tuvo desde muy pequeño el carácter apocado de  quien  nada había podido heredar, lo que utilizaba con frecuencia Carmen como argumento para reforzar su embuste. Con el paso del tiempo esa forma de ser, lejos de corregirse, se convirtió en un problema. El niño se asustaba con suma facilidad, por lo que sus padres decidieron ponerlo en manos de un profesional. Cuando lo llevaron a su consulta, tratando de calibrar la gravedad del asunto, se le acercó por detrás y le  dio un pequeño  empujón para ver cómo reaccionaba:
—¡Qué susto me has dado! —dijo Jesús Tomás sobresaltado.
—¿Jesús Tomás Dado? —le preguntó el psicólogo.
—Sí —le respondió.


domingo, 12 de agosto de 2018

Diccionario en clave de humor (82)







Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.



HUSO. Instrumento manual que se utiliza por costumbre.

LISTAS. Enumeraciones, generalmente en forma de columna, de mujeres astutas.

TOSCA. Movimiento convulsivo, sonoro y poco delicado del  aparato respiratorio.

UNIVERSO. Composición poética de un solo verso.

VAGÓN. En los ferrocarriles, vehículo para viajeros holgazanes  o perezosos.

VAJILLA. Servicio de mesa  para  personas de baja estatura.

VALENCIA. Número que expresa la capacidad de determinada comunidad española para relacionarse con cada una de las otras.

VELATORIO. Lugar donde se custodian las piezas de lona que, cortadas de diversos modos, se utilizan para recibir el viento que impele las naves.

VENTA. Casa establecida en los caminos o despoblados para el hospedaje de quienes están  dispuestos a comprarla.

VERBO. Segunda conjugación de la Santísima Trinidad.

VIÁTICO. Sacramento de la eucaristía que se administra a los enfermos que viven  en el último piso de los edificios.

VIGILIA. Estado en que se halla quien no puede  dormir por no haber  comido carne.

VIÑETA. Cada uno de los recuadros de una serie en la que con dibujos y texto se compone una historieta relacionada con las vides.

VISCOSO. Plaza de toros con la arena pegajosa.

VOSEAR. Dar a un púgil el tratamiento de vos.


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martes, 7 de agosto de 2018

Diccionario en clave de humor (81)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.



ENFADO. Impresión desagradable y molesta que producen en el ánimo algunas canciones portuguesas.

ENROQUE. Movimiento defensivo a través del cual es el perro de San Roque el que le corta el rabo a Ramón  Ramírez.

ESCAMA. Cada una de las láminas imbricadas que cubren el cuerpo de los peces y los reptiles mosqueados.

ESGRIMA. Manejo de la espada o el sable con desazón o dentera.

ESTAFETA. Casa u oficina de correos donde se tramitan las estafas.

FALTA. Quebrantamiento reiterado de una norma que conlleva la penalización con una tarjeta en las reglas de un deporte y con un embarazo  en  las  reglas de una mujer.

FILAMENTO. Aflicción que se pone incandescente para permitir dar luz a las bombillas.

FRANCO. Unidad monetaria española entre 1936 y 1975.

GANADO. Conjunto de bestias conseguido.

GEMELOS. Anteojos para cerrar los puños de las camisas.

HIPOTECAR. Gravar movimientos convulsivos del diafragma, sometiéndolos al cumplimiento de alguna obligación.

IMPRESIÓN. Efecto o sensación que causa una impresora en el estado de ánimo.

INCUNABLE. Dícese del niño que no se deja cunar.

INFALIBLE. Varón al que nunca le falla la erección del falo en el coito.

JUSTO. Apretado según justicia y razón.



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