Cita del día

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

CITA DEL DÍA: «Se puede tener por compañera a la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón» (Samuel Johnson).

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 14 de diciembre de 2015

Citas (911 a 920)



Flor de María, de la MalquEridA



BLOGUEROS



911. "Cada día soy menos yo y más alguien" (Flor de María, de la MaLquEridA).



912. "Las palabras me habitan para darme vida" (Silvia Parque, de no soy Sylvia Plath).


913. "Me alejé de los hipócritas y me quedé absolutamente solo" (Xavi, de Toro Salvaje).


914. "Caminamos por donde nos apeteció, comimos donde nos alcanzó el hambre y discutimos todas las veces que nos dio la gana" (Dolega, de El blog de Dolega).


915. "Perdonar es divino, de gente superior. El olvido es lo que queda para la esfera de los hombres" (Fernando Garriga, de Garriga y Garriguita).


916. "En mi muñeca no hay reloj, porque el tiempo, por unos días, se va a parar solo para mí" (Daphne, de Daphne).


917. "Soy un macarra de cuidado, pero de esos a los que es inevitable querer" (Holden, de A la horca todos los que no son yo).


918. "Tal vez esté todo perdido, pero como un tonto irremediable sigo adelante" (Omar, de enletrasarte).


919. "¡Por fin tengo el armario arreglado con la ropa de invierno! Estoy pensando no salir de mi casa en todo el finde, poner un sillón frente al armario, dejar las puertas abiertas y disfrutar de mi obra" (Tracy, de Tracycorrecaminos).


920. "Aquellos cables pelados eran polos opuestos, por eso enseguida congeniaron y se fueron a descubrir lo que se cocía cerca del fregadero. Lo malo fue que la casa salió ardiendo" (Juan Manuel Sánchez, de Letras sin papeles).



Citas (901 a 910)                             Página principal                             Citas (921 a 930)

jueves, 10 de diciembre de 2015

Adivina, adivinanza






Se trata de que adivines cuántos hermanos tengo.

1) Coge una calculadora de las tradicionales, con los números como la de la imagen (no vale la del móvil/celular).

2) Concéntrate.

3) Escribe las tres últimas cifras de tu documento de identidad (o un número cualquiera, con las cifras que te dé la gana).

4) Multiplica por 2.

5) Súmale al resultado el año en que murió Clodoveo, rey de los francos (511).

6) Súmale el año en que se inició la Primera Guerra Mundial (1914).

7) Súmale el año en que se inició la Guerra Civil Española (1936).

8) Súmale el año en que se inició la Segunda Guerra Mundial (1939).

10) Súmale el año en que el hombre pisó por primera vez la Luna (1969).

11) Súmale el año en que empezó el siglo XXI (2001).

12) Parte el resultado por la mitad.

13) Réstale el número que has escrito al principio.

Esos son los hermanos que tengo.

Espera un poco, que mi madre fue prolífica pero no tanto. Dale la vuelta a la calculadora y lee.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Otra vida al revés






La vida al revés es un texto, seguramente apócrifo, atribuido a Quino: 
Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado. Luego te despiertas en un Hogar de ancianos mejorando día a día. Después te echan de la Residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego, en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro. Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé. Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, roomservice, etc. etc. Y al final... ¡Abandonas este mundo en un orgasmo!



Lo leyó en un periódico poco antes de comer y anduvo toda la tarde dándole vueltas a la cabeza. Trataba de acomodarlo a su vida y no le encontraba sentido. Cuando la acostaron seguía tan obsesionada que terminó soñando con el tema. Fue su último sueño antes de quedarse plácidamente muerta entre las limpias sábanas de su cama, en la residencia de ancianos donde había pasado los cuatro últimos y mejores años de su vida. Desde que las monjas la recogieran en la calle, desnutrida y sin ganas de vivir, allí había encontrado el cariño y el respeto que no había recibido nunca. Al salir del asilo, porque ya no era tan mayor como para poder ocupar una plaza, no cobró pensión alguna porque sus ingresos no le habían permitido ahorrar ni nadie había cotizado por ella para que pudiera percibirla. Por supuesto, no le dieron un reloj de oro en su primer día de trabajo. Le aguardaban más de cincuenta años de prostitución, bajo la tutela de chulos que la explotaban miserablemente y la maltrataban física y psicológicamente. No hubo juventud, porque entonces ya estaba trabajando. Tampoco las alegrías propias de la niñez, porque lo único que recibió fueron palizas y abusos de su padre desde su más tierna infancia. En la supuesta placidez del vientre materno, sobrellevó los sobresaltos e incertidumbres de un embarazo no deseado. Su vida no se apagó en un orgasmo, porque había sido consecuencia de una violación.



viernes, 27 de noviembre de 2015

Consejo de charcutero






Como le ocurrió a Enrique, en muchas ocasiones no llegan a superarse experiencias como esa. A la tensión de tener apoyada en la sien durante interminables segundos una pistola cargada, empuñada por una mano temblorosa con el índice apoyado en el gatillo, se unió la incertidumbre de no saber si su mujer estaba en casa y lo que habían podido hacerle. Físicamente no le quedaron secuelas de la paliza que le dieron después de atarlo y amordazarlo, pero psíquicamente pasó de ser el rocoso soporte de la familia a un perrillo faldero dependiente de Pilar. Afortunadamente el hijo ya estaba en el negocio y se hizo cargo del mismo, por lo que económicamente pudieron seguir tirando sin demasiados problemas.

Felizmente la mujer había salido media hora antes. Unos ruidos despertaron al hombre de la siesta. Cuando fue a ver lo que ocurría, se encontró a los dos ladrones de frente en el pasillo. Uno de ellos sacó una pistola. No le dio tiempo de plantearse si estaba cargada, porque con los nervios le soltó un disparo entre las piernas antes de encañonarle. 

El abogado de los delincuentes planteó la defensa desde la insolvencia de ambos, la perspectiva de una familia bien posicionada económicamente, unos objetos de valor que habían sido recuperados por la policía y unos daños psíquicos que supuestamente iban a ser temporales. La sentencia se adhirió al planteamiento y al poco tiempo estaban en la calle para reinsertarse en la sociedad si lo consideraban oportuno.

Al principio nadie relacionó la ausencia de Enrique durante unas horas con lo ocurrido, aunque enseguida se fueron atando cabos. El día anterior había acompañado a su mujer de compras. En la charcutería Pilar le preguntó al dependiente si estaría bien conservado en el frigorífico el embutido que se llevaba, a lo que este le respondió que los chorizos como mejor iban a estar es colgados. Él se mantuvo callado y pensativo, tratando de asimilar en su trastornada mente el comentario.

Los periódicos del día siguiente recogían la noticia de que dos hombres recién salidos de la cárcel habían aparecido ahorcados en uno de los árboles más apartados del parque.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Aquellos extraños tiempos






Corrían aquellos tiempos en que las velas náuticas eran cilíndricas y estaban hechas de cera. Como los barcos que las portaban se encontraban siempre inertes al no recibir el impulso eólico, los frustrados marineros se dedicaban a prenderles fuego por la punta mientras rezaban el rosario. El viento se aburría y dejaba el puerto para ir a las velas de las iglesias, que eran de tela y tenían formas abiertas. En consecuencia los candelabros se movían a sus anchas haciendo peligrar la integridad física de las beatas, que acudían a los actos religiosos con casco. 

Nadie se mostraba pendiente de los pendientes, porque además de estar totalmente terminados no tenían inclinación alguna. Los chorizos no subían el colesterol, porque se limitaban a ser amigos de lo ajeno. La agudeza visual de los ojos de las agujas era muy superior a la de los halcones peregrinos. Las sierras montañosas no aserraban ni la mantequilla. Las cercas estaban cada vez más lejos. En vez de manos, se daban pies de pintura. Las fotos no se pegaban en los álbumes, sino que se acariciaban. Los zorros eran los putos y las zorras las listas. Los moluscos machos también tenían concha. El vino nunca llegó a venir. No se afeitaban con hojas, sino con páginas. En la parte de abajo del pie no estaba la planta, sino la raíz. Los botones abrochaban sus prendas de vestir con corchetes. Las facturas se abonaban con estiércol. Las transacciones de compra y venta de valores no se hacían en la bolsa, sino en la vida. Los borrachos no cogían una tajada, sino la totalidad. Los platos de las bicicletas no tenían piñones, sino nueces. Las antenas de los insectos no eran parabólicas. A nadie le gustaba bailar con la salsa, sino a la parrilla. Las latas no daban el coñazo. Estaba prohibido apuntar con un arma; siempre con papel y lápiz. Las arcadas de los puentes nunca vomitaban. Los obstáculos no se sorteaban, sino que se podían elegir.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Manolo y Maruja (cuento)






Así como en los tiempos actuales las personas viven como animales, hubo otros en que los animales y algunas cosas vivían como personas. Fue en aquellos en los que tocó desarrollar su existencia a Manolo y Maruja. El marido tenía una fortaleza física fuera de serie, gracias a la cual no le faltaba nunca trabajo. La esposa se dedicaba a sus labores y a parir sin conocimiento. En cuanto salía en celo se ponían a ello, hasta que se quedaba preñada. Nada más destetar a los hijos, antes de llegar a encariñarse demasiado de ellos, se los vendían a un fabricante de armas. Como los pagaba bien y los escrúpulos no eran el fuerte de la pareja, nunca llegaron a preguntar para qué los quería. Y así fueron transcurriendo los años, hasta que Manolo perdió su hidráulica fuerza y a Maruja le llegó la menopausia. Como habían sido dos gatos previsores, no les faltaron recursos para vivir holgadamente durante el resto de sus días. Lo único que echaron en falta fue los nietos, pero algún tributo tenían que pagar por haber ido desprendiéndose de todos los gatillos que habían tenido.