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viernes, 11 de septiembre de 2015

Las botas mágicas (cuento)






Matías era aquél niño al que tanto ilusionaba jugar al fútbol, pero que no lo hacía porque le daba miedo no estar a la altura de los chicos de su clase. Su abuelo le dio una lección para que aprendiera a confiar en sí mismo. Cuando fue al pueblo en las vacaciones de verano le regaló unas botas y le dijo que eran mágicas. Le habían pertenecido a él en su infancia y gracias a ellas había conseguido convertirse en un gran futbolista, a pesar de no tener demasiadas cualidades para serlo. Con esa confianza se las puso para unirse a los partidos de unos chavales del lugar y observó que realmente funcionaban. Le salían los pases, los regates, los remates y marcaba goles de todas las facturas. Enseguida se convirtió en uno de los mejores del equipo. Cuando el anciano lo vio confiado le explicó el secreto, invitándole a ponerse cualquier otro calzado para comprobar que también jugaba bien con él. Así lo hizo y quedó doblemente satisfecho, al darse cuenta de que el fútbol que desarrollaba era fruto única y exclusivamente de su habilidad y dedicación.

El colorín colorado y la moraleja que le pusieron al cuento fueron precipitados. Nadie había sabido hasta ahora lo que sucedió cuando Matías volvió al colegio. La primera hora de clase se le hizo eterna, por las ganas que tenía de que llegara el recreo para sorprender a sus compañeros con sus avances futbolísticos. Una vez en el patio, se le saltaron las lágrimas cuando vio que no servía ni para hacer sombra al que peor jugaba de ellos. El profesor lo observó y se interesó por el motivo de su disgusto. Llegaron juntos a la conclusión de que seguía teniendo las pocas aptitudes de siempre para la práctica de cualquier deporte, aunque en el pueblo viera un espejismo por no haber querido darse cuenta de que se estaba midiendo con niños mucho más jóvenes que él. Le reconfortó diciéndole que podía sentirse orgulloso de ser una buena persona, con muchos amigos y una inteligencia y capacidad de trabajo que le permitían ser uno de los mejores alumnos de la clase. Le invitó a seguir jugando al fútbol por diversión, tratando de progresar cada día, pero asumiendo que en esa actividad de su vida nunca estaría entre los mejores.

Las atinadas palabras que el chico escuchó de su profesor muy bien podían haber sido dirigidas a todos esos padres egoístas que hay por el mundo amargando el ocio a sus hijos, soñando con que les van a retirar de trabajar para convertirlos en representantes de sus brillantes carreras futbolísticas.


43 comentarios:

  1. Amén, totalmente de acuerdo con el final. Biquiños!

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    1. ¿Verdad que sí? Hay muchos padres que hacen víctimas a sus hijos de sus propias frustraciones.
      Besos.

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  2. Ah, si....
    Esos padres torturadores que pueblan los campos de todo el mundo.
    Padres que presionan hasta la extenuación a sus hijos originándoles todo tipo de complejos y frustraciones.

    Saludos.

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    1. Son capaces de convertir en negativo lo que tiene de educativo la práctica de un deporte.
      Saludos.

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  3. ainss esos padres que piensan que sólo sus hijos juegan bien y tanto compañeros como entrenadores y ya no digamos los árbitros les tienen "ojeriza"...
    Besines

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    1. Quizá no se le pueda pedir a un padre que sea demasiado objetivo con su hijo, pero sí que no sea un imbécil y le amargue la existencia a él y de paso a los de alrededor.
      Besos.

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  4. Si es que intentar vivir a través de los hijos es un gran error. Mucha gente quiere que sus hijos sean lo que ellos no fueron por tal o cual circunstancia y a veces no se dan cuenta de que a lo mejor a su hijo eso ni le interesa. Y lo de intentar vivir de un hijo, eso ya es de traca. Un besote!!!

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  5. Totalmente de acuerdo!
    Me ha venido a la cabeza ese padre que insultó a una chica arbitro de 14 años hace pocos días... Indignante!!

    Un abrazo.

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    1. A mí también. Además el padre de la chica creo que estaba por allí. No sé si yo hubiera tenido tanta serenidad como para no partirle la cara.
      Un abrazo.

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  6. De esos padres está lleno el mundo, para donde sea que voltees hay uno o dos o...


    Un abrazo Chema

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    1. Ya veo que el mal está generalizado. Lo suponía. Si los imbéciles volaran no se vería el sol.
      Otro abrazo para ti, Flor de María.

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  7. Esos padres existen en todos los deportes, ¡pá matarlos!

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    1. Deberían prohibirles la entrada a los campos.

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  8. Dicen los expertos que los buenos futbolitas tienen las bolitas chicas ¿será cierto?

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    1. ¿Y pegadas al culo como los tigres? No lo había escuchado nunca.

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  9. Desde que yo era chico, y ya ha llovido mucho; el sueño de muchos niños; de niños y padres, ya que a veces los padres tienen más ganas; será para que los hijos los retiren de trabajar; quieren que los hijos lleguen a ser afamados futbolistas, y hay niños que con un balón en los pies, son más malos que yo rezando el rosario. En cualquier deporte, los elegidos para la gloria, son solo un puñado. Es más, para ser una estrella del fútbol o de cualquier otro deporte, además de cualidades, ya tienes que nacer con ese ángel y esa gracia. Hay muchos que por mucho que se esfuerzan no han nacido para ser Pelé.

    Abrazo Macondo.

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    1. El problema es que se tienen que dar muchas circunstancias para que un chaval pueda triunfar. Ya no te digo para que sea un fuera de serie. Tener condiciones es solo el primer paso. Luego la suerte de que un entrenador te dé la oportunidad y tenga un poco de paciencia contigo. Sale uno de cada muchos miles. Por eso hay tanto padre de esos amargado.
      Un abrazo, Rafa.

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  10. Muy cierto, padres frustrados que buscan su propia satisfacción y/o gloria que no pudieron lograrla!

    buen fin de semana!

    besitos =)))

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    1. Tristemente es así, Liliana.
      Buen fin de semana también para ti.
      Besos.

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  11. Desgraciadamente hay padres nocivos para sus hijos. Sé que suena fuerte lo que digo porque solemos idealizar o ensalzar la institución de la familia, pero en mi opinión ésta no es perfecta y desde luego está sobrevalorada, precisamente porque es una estructura social creada por el hombre. Muchos hijos sufren excesivamente desde la familia. En cambio creo mucho más en los valores de los miembros individuales de la misma.
    Pero volviendo al fútbol y a tu entrada, pienso que el egoísmo de los padres se produce en los dos sentidos: cuando éstos se niegan a apuntar a sus hijos en clubes o escuelas de fútbol para que disfruten del deporte que les gusta y puedan desarrollar también sus habilidades (algún prejuicio tendrán) , y cuando se empeñan en convertirlos en estrellas sin las aptitudes para triunfar.
    Un fuerte abrazo y buen fin de semana, Chema.

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    1. Muchos padres exigen a los otros responsables de sus hijos que les den una educación que ellos mismos no son capaces de transmitirles. Eso en el mejor de los casos, porque en muchas ocasiones son un estorbo. A veces tienen que recibir lecciones de personas mucho más jóvenes que ellos, como un entrenador del que me hablaron el otro día. Reunió a los padres para decirles que si escuchaba un insulto de un padre al árbitro, su hijo (sintiéndolo mucho porque no tenía ninguna culpa por tener un zulú por padre) no jugaría al domingo siguiente.
      Un fuerte abrazo y buen fin de semana también para ti, Karima.

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  12. Ojalá que Matías esté divirtiéndose :)

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    1. Seguro que la actitud de su padre influirá en que sea o no sea así.
      Besos.

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    1. Tú también tendrás que jamarte unos cuantos coñazos.
      Besos.

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  14. Me encanta la moraleja, 100% de acuerdo.
    Besos!

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    1. Veo que estamos muchos de acuerdo.
      Besos, Ali.

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  15. Hola Macondo.
    Quería pedirte un intercambio de enlaces entre nuestras web.
    Mi nombre es : YoBloguero
    La URL: www.yobloguero.es
    Un saludo

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    1. Bienvenido a mi blog y gracias por mostrarme el camino hacia el tuyo.
      Saludos.

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  16. Hola. una granrealidad... los padres frustrados intentan revivir en sus hijos lo que ellos no puedieron.. un gran error... seguimos en contacto

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    1. Lo que pretenden aparentar como un interés por sus hijos no es más que una postura totalmente egoísta.

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  17. Los padres quieren convertir a sus hijos en lo que ellos no pudieron ser, una frustración el no lograrlo para ambas partes. En este caso a tu protagonista hay que animarlo a seguir adelante pero solo si él lo quiere.
    La moraleja que nos das es muy apropiada.
    Besos Chema.
    Puri

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    1. Normalmente no le preguntan al niño si eso le gusta y si lo hacen y la respuesta es positiva, si está dispuesto a convertir convertir en profesión lo que en principio ha elegido como diversión.
      Besos, Puri.

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  18. La primera parte del cuento que yo pensaba que bonito esto de la confianza...pero ya me parecía a mi que tus cuentos terminan de otra manera
    Yo lo que no entiendo es lo de tantas actividades extra-escolares, y no tienen tiempo de jugar ni de ser niños, y en lugar de desarrollar su imaginación desarrollan sus fustracciones , no solo pasa con el fútbol.
    saludos

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    1. quería decir frustraciones, es que es una palabra que no me gusta

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    2. Pues si no te gusta la quitamos del diccionario y ya está.
      Saludos.

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  19. Desgraciadamente he podido observar esos padres capaces de todo para que sus hijos destaquen por encima de sus méritos deportivos; frustrados y reprochando al hijo cuando no está a la altura que ellos le exigen.
    Un saludo.

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    1. Y convirtiéndole al pobre chaval un buen rato con los amigos practicando su deporte favorito en un sufrimiento.
      Saludos, Alfred.

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  20. Me siento muy identificada...yo iba para tenista...pero no me gustaba correr tras la pelota, en cuanto pude me cambié al bádminton. No soy Carolina Marín pero al menos no tenía que correr tanto, los volantes no van a parar muy lejos jaja!
    Pero quien habla de deportes habla de estudios y de esos padres que quieren que sus hijos hagan todo lo que ellos no pudieron hacer...desde aprender 20 idiomas a tocar 80 instrumentos...

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    1. Es una pena no dejar vivir su vida a los hijos cargando sobre ellos las propias frustraciones.

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