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CITA DEL DÍA: “Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos” (Arthur Schnitzler).

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jueves, 18 de octubre de 2012

La corneja Ruperta







Seguramente hubiera llegado su madre a darle de comer, pero nosotros la vimos hambrienta en el nido y decidimos adoptarla. Fue la mascota más original de cuantas tuvimos mis hermanos y yo en aquellos primeros años de nuestras vidas.

Nos informamos sobre la forma en que podíamos alimentarla y nuestros desvelos resultaron eficaces. Fue creciendo en tamaño y sabiduría. Se hizo tan fiel compañera como lo eran los propios perros. Incluso éstos se acostumbraron a verla como una más del grupo. Unos ratos andando y otros con pequeños vuelos para recuperar el terreno perdido, nos acompañaba en todas nuestras andanzas. Solamente había que tomar dos precauciones: una porque le volvían loca los objetos brillantes y la otra por sus manifestaciones de cariño.

Si se te caía un llavero o cualquier otro objeto que brillase y no estabas atento para recogerlo enseguida, se te adelantaba con unos reflejos increíbles y se lo llevaba volando al tejado más próximo. Desde allí te miraba orgullosa con su trofeo en el pico y juraría que se reía para sus adentros cuando le mentabas a sus muertos. Había que esperar a que se cansase del juego, vigilando por si cambiaba de sitio. Si tenías la suerte de que dejaba caer el objeto al suelo lo recogías, pero si no había que ir a hacerse con una escalera.

Le encantaba posarse sobre tu hombro y a ti que lo hiciera. El único problema era que cuando le entraba un apretón afectivo quería demostrártelo picoteando tu oreja. Como el pico de las cornejas es muy consistente, en alguna ocasión terminabas con el recuerdo de un punto de sangre.

Nunca se me hubiera ocurrido pensar que un animal pudiera tener sentido del humor o le gustase hacer bromas. Lo más parecido a eso lo observé frecuentemente en Ruperta. Ya tenía conocimiento de la facilidad de los córvidos para imitar sonidos, pero pude comprobarlo cuando la oí ladrar. Poniéndose a buen recaudo en  el  tejado de las perreras, vacilaba a los perros intercambiando ladridos con ellos. Se convirtió en una de sus aficiones favoritas, porque se daba cuenta de que los sacaba de sus casillas.

Jamás sintió curiosidad por las bandadas de sus congéneres a pesar de que una de ellas, curiosamente capitaneada por un ejemplar albino, frecuentaba nuestros alrededores.

Al principio estuvimos preocupados por su futuro cuando se nos terminaran las vacaciones. Aunque se había acostumbrado a comer invertebrados y granos del suelo como cualquier otro representante de su especie, lo cierto es que nosotros estábamos pendientes de que no le faltara de nada. Además se había vuelto demasiado confiada y hacía buenas migas con el primero que llegaba. Al final el problema lo solucionó ella sola, haciendo cambiar de opinión a los que empezaron viéndola como un siniestro pájaro negro y terminaron con el corazón conquistado por su simpatía. Quienes vivían allí todo el año asumieron encantados su cuidado en nuestra ausencia.

Un día desapareció y no volvimos a saber de ella. Antes de hacernos a la idea de que un hipotético cazador de gatillo sensible y presas fáciles hubiese podido acabar con su vida, preferimos pensar que había sido llamada por la Madre Naturaleza y un apuesto cornejo se había cruzado en su camino.

40 comentarios:

  1. Qué bonito. Eso demuestra que cualquier animal puede conquistar nuestro cariño. Un beso.

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    1. Te la figuras como siniestra mascota de una bruja y sin embargo era un animal encantador, además de muy inteligente.
      Besos.

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  2. Animales somos y parafraseando, creo que a Unamuno, nada animal nos es ajeno.
    Bonita historia y más bonita aun que la historia, fue la vivencia.
    Un abrazo.

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    1. Así es, Miguel. Nunca pensamos que nos daría tanto juego afectivo.
      Un abrazo.

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  3. La magia de tus relatos también termina conquistando los corazones. Aguardo siempre con impaciencia tus entradas porque me elevan muy alto; de ahí que recuerde con nitidez todo lo que escribes y publicas. Queda perfectamente clasificado en mi memoria y a veces, crea que tu bitácora es también la mía. Muchas gracias, Chema. Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias a ti, Karima, por sacarle tanto partido a lo que escribo. La verdad es que Ruperta era un animal que, contrariamente a lo que en principio se pudiera pensar, inspiraba mucha ternura.
      Un fuerte abrazo.

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  4. La verdad que sí, una linda historia que quienes vivimos rodeados de naturaleza entendemos bien y nos sentimos parte.
    Abrazo

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    1. Me alegra que te haya gustado, Walter. Quienes vivís en contacto con la naturaleza estáis más acostumbrados a convivir con animales y os sorprenden menos esta compenetración con ellos.
      Un abrazo.

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  5. ¡Ja,ja,ja! Nunca se me hubiera ocurrido pensar que un animal pudiera tener sentido del humor o le gustase hacer bromas. Y seguro, seguro que la atracción de una cornejo fue superior a la vida que tenía con vosotros. Se me ha hecho simpática esta corneja.

    Un cariñoso abrazo:)

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    1. A mí también me sorprendió su forma de comportarse. Parecía una persona con sentido del humor y amiga de las bromas. Me alegra haberte sabido transmitir la simpatía de derrochaba.
      Otro fuerte abrazo para ti.

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  6. Ay, que le cogido cariñito a la corneja, que lista ¿no?, y lo de ladrar alucinante.
    Que conste que había leído mal el título, la coneja Ruperta, menos mal que has puesto lo primero una foto, si no, menudo descoloque hubiera cogido leyendo.
    Besitos

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    1. Más lista que el hambre, sí. Celebro haberte transmitido cariño hacia ella, porque es lo que a nosotros nos inspiraba.
      Muchos besos, guapa.

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  7. Bellísima historia Macondo! Yo apuesto que voló detrás de su verdadero destino.. Y alégrate por eso.. Cada ser en su hábitat..

    Un gran abrazo para vos.

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    1. Lo cierto es que la sacamos un poco inconscientemente de su hábitat. Creo que fue feliz entre nosotros, pero lo normal era que tendiera a relacionarse con sus congéneres en vez de con los humanos.
      Un abrazo, Albers.

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  8. Preciosa historia y original mascota. es cierto que hay animales que aunque no lo parezcan se encuentran muy agusto entre los humanos.
    Besazo

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    1. Ya puedes estar segura de que ésta, aunque fuera de su entorno natural, se encontraba feliz entre nosotros.
      Besos.

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  9. Pues desde luego pocas mascotas más originales, porque sí, puedes tener una tarántula, pero eso de que se te pose en el hombro ya no sería lo mismo, ni pasearla por el pueblo, y yo que me pensaba algo por pasear con mi perrita :D

    Seguramente al final la cabra tirara para el monte, encontraría su Ruperto seguro, tendría Rupertitos y Rupertitas y acabaría la vida tocándole las pelotas a los cazadores imitando el sonido de sus suegras :D

    Abrazos.

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    1. Puedes seguir paseando orgulloso con tu perra, que los motivos para estar orgullosos de una mascota con son directamente proporcionales a la originalidad de la misma.
      En realidad no debería ser pieza apta para cazadores, pero ya sabes que hay quien le tira a todo lo que se mueve. Esa segunda parte de tocapelotas de cazador te la dejo para ti, que tienes más gracia.
      Un abrazo.

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    2. Sí, más en tiempos de escasez, hay cazadores que salen a pegar tiros y les da igual a qué, yo nunca he cazado, pero tengo familiares que sí, en fin.

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    3. Pues por eso lo decía precisamente.
      Otro abrazo.

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  10. me gusta. Buena mascota, pero mejores veranos esos, libres, correrías, pillerías. Buena entrada mac. me gustó

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  11. El que no ha tenido una infancia ligada de algún modo al campo, no ha tenido infancia.

    Un abrazo, maestro.

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    1. Tienes razón. A mí me dan mucha pena esos niños que no saben distinguir una oveja de una cabra. Y ya no te digo un macho de una hembra.
      Un abrazo.

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  12. Solo hay que tener una cierta empatía para ver y sacar lo mejor de los demás, incluidos los animales.
    Una historia muy bonita, ella era feliz y vosotros también :)

    Muchos besos

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    1. Tú lo has dicho. No sabes la simpatía que tenía y el cariño que inspiraba un pájaro que en principio lo pondrían en la mano de una bruja para una película de miedo.
      Muchos besos también para ti.

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  13. Tu Ruperta me ha recordado a la urraca de aquel álbum de Tintín "Las joyas de la castafiore" jejej

    Un abrazo :)

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    1. Al fin y al cabo urraca y corneja son de la familia.
      No llegué a hacerme yo demasiado lector de las aventuras de Tintín.
      Un abrazo.

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  14. Un recuerdo muy bonito de aquella mascota, tanto que has tenido un post para ella solita, y haces bien en pensar sólo en lo bueno que le pudo haber ocurrido. Me alegro de esta experiencia, los animales a veces nos dan lecciones de vida y nos dejan siempre su huella.

    BESICOS.

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    1. Indudablemente nos dan más de lo que reciben de nosotros.
      Besicos también para ti.

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  15. Ternura de Ruperta, y uno de niño que por instinto protege a los animalitos, además se gano la simpatía de todos, me l imagino ladrando y riéndose en el tejado, al mismo tiempo me a recordado El Principito, en su dialogo con el zorro "En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo", y es que dar amor es tan maravilloso...que es como explica el zorro, crea lazos. Me gusta el final del apuesto cornejo, cuando se murieron un par de perritas, y mis hijos eran pequeños, le dije que se habían ido perdidamente enamoradas, y que un día vendrían a visitarlos, hasta con hijitos, me encanta Ruperta y su historia, miles de abrazos y que tengas una bella semana, TQM

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    1. Lo de las perritas que marcharon enamoradas e iban a volver con sus hijitos a visitar a tus niños es una de las mentiras piadosas mas justificables y bonitas que me han contado.
      Muchos besos, Regina. Yo también TQM.

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  16. Una historia entrañable que habría encantado al bueno de don Miguel Delibes.
    Siempre he pensado (y mira que uno es viejo ya para tantos sueños vagos), que cada mascota que he tenido a lo largo de mi infancia y de mi vida, sigue a mi lado, posada en mi hombro... y que nunca terminan de dejarme del todo.
    Un abrazo.

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    1. Eso son palabras mayores. Me vas a nombrar a uno de mis escritores favoritos.
      Es cierto que hay animales especiales que dejan huella en tu vida y los recuerdas con frecuencia.
      Un abrazo, Jesús.

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  17. Una historia muy entrañable, me entraron ganas de adoptar a una corneja.
    Un abrazo.

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    1. Con el paso del tiempo terminas pensando si no le hiciste una putada tornando su libertad por una vida de animal domesticado, aunque desde luego ella no parecía precisamente infeliz.
      Un abrazo, Jon.

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  18. Ahhh, perdona, ya he visto que me dejaste el enlace: mil gracias!!
    Nosotros tuvimos un periquito que era igual a tu pajarraco pero en chiquitín. Era único. Cuando murió intentamos suplirlo con otros pero jamás resultó. A él le encantaba el color plateado del agua, picar los dientes humanos, columpiarse, jugar, tirarse de cabeza en el puchero, jugar todo el rato. Era adorable como jamás he visto bichejo tan diminuto. Lo echo de menos. No encontramos otro igual.
    Besos

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    1. Lo que más me llamaba la atención de Ruperta es que tuviese sentido del humor. Era un encanto. La recordamos con frecuencia en la familia con mucho cariño.
      Besos, Celia.

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