Cita del día



CITA DEL DÍA: "A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada" (Winston Churchill).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: Peter Pan (cuento)


viernes, 31 de agosto de 2012

Diccionario en clave de humor (15)






Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.

HASTA. Harma hofensiva hantigua.
HIPÉRBOLE. Figura que consiste en exagerar hasta más alla del infinito aquello de que se habla.
HOMENAJE. Acto  o serie de ellos con que se honra o enaltece a los muebles de una casa.
HONDONADA. Espacio  de terreno sin profundidad.
HORADADOR.  Encargado de dar la hora.
HORMIGÓN. Hormiga grande.
HORRIPILACIÓN. Estremecimiento padecido al  depilarse.
HOSPEDANTE. Persona que se dedica al alojamiento de huéspedes, haciendo inoportuno alarde de erudición.
HOSPITALARIO. Establecimiento en que se acogían y curaban los enfermos de un pueblo primitivo que habitó el centro de Asia.
HUMEAR. Orinar en lugar frío.
HÚMEDA. Decíase de la mujer natural de Media cuando  estaba excitada sexualmente.
HUMOROSO. Dícese del que tarda en pagar con simpatía.
HURTAR. Mojar pan en salsa ajena.
ILICITANO. Dícese del que ha nacido en Elche sin permiso.
ILUSO. Dícese del que no ha nacido en Portugal.
Diccionario (14)                                     Página principal                                    Diccionario (16)

martes, 28 de agosto de 2012

Peluquería Rex







Mariano, Quinito, Enrique y Zacarías eran los primitivos socios (o los primeros que yo conocí) de la Peluquería Rex. Cuando todavía no estaban en su ubicación definitiva del Pasaje Palafox, ya les cortaban el pelo a mi abuelo y a mi padre de soltero. Zacarías se retiró prematuramente por enfermedad, pero los tres primeros aguantaron hasta que se cerró el  negocio, tres generaciones de clientes de mi familia después. Mi abuelo y mi padrino, su hermano, componían la primera. Mi padre y su hermano la segunda. Mis dos hermanos, mi primo y yo, la tercera. Mis primeros sobrinos, la cuarta. Se le saltaban las lágrimas a Mariano cuando se lo comenté, al  ir a cortarle  el  pelo  por primera vez al  mayor de ellos.

A Enrique y a Quinito,  los  otros dos socios,  siempre los confundí. No porque se parecieran,  ya que el primero  tenía el pelo  entrecano y el otro era calvo  con el pelo blanco, sino porque siempre pensé que Quinito tenía cara de llamarse Enrique y Enrique de llamarse Quinito. Al dirigirme a ellos, lo mismo que he tenido que hacer ahora para identificarlos, debía concentrarme para nombrarlos al revés de como me salía instintivamente. Nunca llegué a acostumbrarme.

Con  el paso  del tiempo se fueron produciendo las incorporaciones de Agustín, Pablo, Víctor, Honorio, Alberto, Antonio y alguno más, para tener ocupados los seis sillones que llegó a haber en la peluquería. Los nuevos se iban empapando del trato respetuoso y a la vez familiar que los socios daban a los clientes y eran correspondidos por éstos de la misma forma.

La habilidad en el uso de la tijera no era evidentemente la misma en todos los peluqueros, pero mi padre nos inculcó desde el principio que elegir al que querías que te cortara el pelo era una falta de respeto a los demás, por lo que quedó muy claro que allí te pelaba el que te tocaba. He de decir que la mayoría de los clientes actuaban de la misma forma.

Siempre recordaré el caballo de madera amarillo y rojo, puesto sobre los brazos del sillón, para que el peluquero pudiera acomodar sus riñones a la estatura del niño pequeño y éste estuviera entretenido creyendo que se trataba de un juego. O la puerta interior que daba al Hotel Goya, para que sus clientes pudieran pasar a afeitarse o arreglarse el pelo sin tener que salir a la calle. Nunca olvidaré el día en que, hospedado allí el Real Madrid por haber venido a jugar contra el Zaragoza, vi aparecer en el umbral de la misma al mítico Paco Gento. También fue cliente del hotel don Pedro Ocón de Oro, de cuya relación con él hice una entrada hace unos meses.

Una de las anécdotas más veces contada y celebrada fue la de unos hermanos trillizos, que al parecer eran clavados. Se presentó a afeitarse uno  de ellos a primera hora de la mañana, pidiendo que se esmeraran en el apurado porque le crecía muy deprisa la barba y tenía una boda por la tarde. Poco  antes de cerrar para ir a comer fue el segundo, por supuesto sin afeitar, indignado porque el apurado que había solicitado no había resultado efectivo. Más que mosqueados, le rasuraron. Por la tarde acudió el tercero, de la misma forma, pero ya estaban los otros dos esperando en la puerta para aclarar la broma y hacer efectivos los servicios pendientes. Se rieron tanto peluqueros y clientes, que les invitó  la casa. Muchos años después se le siguió sacando partido al suceso, porque siempre  había alguien que lo desconocía.

A nivel particular se hizo famosa mi relación con una de las tijeras, que al parecer salió defectuosa, de un juego que acababan de importar de Alemania. Ya llevaba fama de tener un pelo fuerte y espeso (quién me ha visto y quién me ve),  pero después de darme el primer tijeretazo y partirse en dos me gané el pitorreo para siempre. Cuando me veían aparecer hacían como que se escaqueaban, para no tener que asumir el riesgo de cortarme el pelo. Especialmente Agustín, que además de ser un cachondo había sido el ejecutor del famoso corte.

Un suceso tiñó de luto a la familia que componíamos peluqueros y clientes. Honorio, uno de los componentes de la plantilla, natural de Huerto (Huesca), murió con su mujer en accidente de circulación, dejando  huérfana a una niña de meses, que habían logrado tener después de bastantes años de infructuosa espera. Vaya mi recuerdo  para él, buen peluquero y mejor persona.

Cuando se cerró la peluquería por jubilación de los socios, el cierre paulatino del Pasaje Palafox al comercio impidió que los  más jóvenes pudieran seguir en el mismo local. En mi familia tuvimos la suerte de que Alberto Alonso, uno de los mejores personal y profesionalmente, instalara su propio negocio en el número 7 de la calle La Paz de nuestro barrio. Mi padre, hasta que murió, mis hermanos y yo, hasta que empecé a afeitarme la cabeza por falta de materia prima, hemos  sido clientes de su peluquería. Y por muchos años porque Nuria, la hija de Alberto, ya le acompaña en el negocio y ha sacado las habilidades de su padre. De casta le viene al galgo.

Fue Alberto el último en cortarle el pelo a mi padre. Sabía de su enfermedad y supuso que ese era el motivo por el que llevaba más  tiempo del habitual sin pasar  a visitarle, por lo que se ofreció a venir a casa. Aquél día prescindió de media hora de su corto descanso  del mediodía, para hacer ese trabajo antes de abrir la peluquería por la tarde. Cuando  fuimos a pagarle nos dimos cuenta de que estábamos ofendiéndole. Lo que acababa de hacer no formaba parte de su negocio y lo que se hace por amistad no se cobra.

sábado, 25 de agosto de 2012

Citas (161 a 170)







161. “Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada” (Duque de Wellington).


162. “El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste” (Honoré de Balzac).


163. “Cuando era más joven podía recordarlo todo, hubiera sucedido o no” (Mark Twain).


164. “La misma cerca que deja afuera a los demás nos deja encerrados a nosotros” (B. Copeland).


165. “El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve” (Antonio Machado).


166. “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad” (Pablo Picasso).


167. “A todo el mundo le cae bien un buen perdedor, en especial cuando está en el equipo contrario” (Milton Segal).


168. “¿Quién se siente desgraciado por no ser rey, sino un rey destronado?” (Blaise Pascal).


169. “¿Los pobres serían lo que son si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser?” (Concepción Arenal).


170. “Si nos fuera dado poder vernos como nos ven los demás, de cuantos disparates y necedades nos libraríamos” (Robert Burns).


Citas (151 a 160)                                   Página principal                                   Citas (171 a 180)

miércoles, 22 de agosto de 2012

Microrrelato: La ley del embudo








En la comunidad bloguera tengo unas vecinas que, además de ser un encanto, escriben como los ángeles. El único problema es que a veces le echan un morro que se lo pisan. ¿A quién se le ocurre considerar entrada un relato de cincuenta palabras? Pues a ellas.

Señalo con mi dedo acusador a Marga, Dolega, Alemamá, Dolores, Inma y Moneypenny. Seguro que me dejo alguna.



Debía estar aburrido

o falto de inspiración
ése al que se le ha ocurrido
hacer una redacción
de algo que ha sucedido
poniendo de condición
no estar falto  ni excedido
de palabras un montón
previamente establecido.
Creo que cincuenta son.
Cuarenta y cinco han salido
y si cuento éstas, chitón.


domingo, 19 de agosto de 2012

Las peluqueras y los estilistas







Hoy va la cosa de las personas que os arreglan el pelo a las mujeres.

 Mi madre es fiel a su peluquería de toda la vida. Se encuentra allí como en casa, porque ya la peinaba la madre de la actual titular. Se tienen auténtico aprecio y se preguntan mutuamente con verdadero interés por sus respectivas familias, que han ido viendo crecer y evolucionar a lo largo de los años. En la mayoría de las ocasiones no tiene que decir lo que quiere que le hagan en el pelo, porque lo saben mejor que ella misma, pero cuando desea cambiar algo sobre su estilo habitual se esfuerzan por satisfacerle. Compaginan la confianza que le tienen con el respeto a sus años, teniendo con ella los detalles que consideran merece quien ha pasado a formar parte de la historia de la casa.

A la peluquera tradicional le ha surgido, hace ya bastantes años, la lícita competencia del estilista. Son planteamientos bastante diferentes. 

La peluquera de señoras tradicional es siempre, como he indicado en su  nombre, del sexo femenino y tiene vocación por lo que considera su oficio. El estilista, por el contrario, suele ser hombre y frecuentemente piensa que ha sido señalado por los dioses para  ser artista. Muchas veces no le falta parte de razón, porque tiene una sensibilidad especial para la creación a través del cabello.  Esa cualidad le viene en muchas ocasiones de su condición homosexual. Ya casi nadie pone en duda que los gays tienen una disposición natural para la estética, por lo que muchos estilistas lo son, o por lo menos tienen el amaneramiento o pluma que les caracteriza.

Mi hermana va a un estilista. No puede llevar cortado el pelo como ella quisiera, porque ni entiende ni sabe lo que se lleva. Para eso está el  artista. Tiene suerte de ser cliente antigua y persona apreciada por el  profesional en cuestión. Gracias a eso se limita a cortarle el pelo como a él le da la gana, pero sin decirle como a otras clientes que es una cateta trasnochada. La que se moleste, ya sabe dónde tiene la puerta.

El artista puede llegar perfectamente dos  horas después de la que ha citado a la cliente, porque ya se sabe cómo son los genios. No vas a tenérselo en cuenta. Quizá se viera obligado, el pobre, a salir la noche anterior. Si hay que llegar tarde al acontecimiento para el que  te estás emperifollando, pues qué le vamos a hacer.

Los importes entre las facturas de peluquera y estilista también suelen diferir bastante. No va a cobrarse lo mismo el desarrollo de una actividad manual que una creación artística. A la que no le guste, ya sabe lo que tiene que hacer.

La fidelidad de mi hermana a su estilista es tan a prueba de bombas que hace casi treinta años se fue a vivir a más de 400 kilómetros y no lo ha cambiado por otro de allí. Cuando dice que viene a visitarnos y que de paso pedirá hora en la peluquería, no estamos muy convencidos de que no sea a la inversa. Lo que no me cabe es la más mínima sospecha de que pueda haber algo entre ellos, porque mi hermana está felizmente casada y a él me parece que le pone bastante más un hermano guapo que tengo.

Peluquera o estilista. Lo que importa es que la cliente esté satisfecha. Como mi madre con su peluquera. Como mi hermana con su estilista.


jueves, 16 de agosto de 2012

Diccionario en clave de humor (14)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.



GANADERÍA. Insignificante cantidad de ganado.
GATILLO. Mamífero carnicero doméstico, que se tiene en las casas para perseguir a los ratoncillos.
GENEROSO. Plantígrado desinteresado.
GERENCIA. Conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a los gerentes.
GERMANO. Órgano que tienen en la extremidad del brazo los naturales de Alemania.
GERUNDENSE. Gerhúndense. Dícese de los naturales de Gerona cuando no saben nadar.
GESTICULAR. Hacer expresivos movimientos con las nalgas.
GINECOPATÍA. Nombre genérico de las enfermedades sexuales de las hembras de  los patos.
GLIFO. Llave de metal que utilizan  los chinos para regular la salida de fluidos de cañerías o recipientes.
GLOSARIO. Devoción fundada  por Santo  Dominglo.
GODO. Entado en canes.
GOLF. Pilluel, vagabund.
GRANA. Animal anfibio de color rojizo.
GRANDILOCUENTE. Pues verá usted —dijo Grandilo— ...
GUARDABARROS. Parte de los vehículos dedicada a la conservación de barros, tarquín y otras inmundicias.

Diccionario (13)                                     Página principal                                    Diccionario (15)

lunes, 13 de agosto de 2012

Premio Siete Cosas








Dice el traductor que Seven things award significa Premio siete cosas y Seven things about me quiere decir Siete cosas sobre mí.

Nunca se me ocurrió pensar cuando empecé a escribir en este blog que alguien, de cuyo blog soy además admirador, iba a concederme el privilegio de considerar el mío entre sus favoritos. Todavía alucino más cuando lo dicho se produce por partida doble.

Cuando te adjudican este premio, tienes que editar una entrada haciendo lo siguiente:
1. Dar las gracias al bloguero que te nominó (evidente).
2. Desvelar a tus lectores siete cosas sobre ti.
3. Nominar a otros blogueros que creas son merecedores al premio y comunicárselo en su blog.



GRACIAS:

Mi gratitud a mis admirados Alterfines y Dessjuest, por haberme hecho objeto de su elección. No me extiendo en hablar de ellos porque, como ya he dicho antes, sus blogs los tengo entre los de cabecera y voy a citarlos en la lista. No voy a hacer perder el tiempo al lector tratando de justificar que no lo hago por devolverles el favor.

Véase incorporación de agradecimientos en nota final.



MIS SIETE COSAS:

1. No tengo ni puñetera idea de inglés y a veces cometo la estupidez de sentirme orgulloso de ello. Es la ganadería política que me provoca cuando ofrece en sus campañas electorales “ningún español sin saber inglés”, sin mencionar para nada “ningún español sin escribir correctamente el español, pisoteado por nuestros impresentables planes de enseñanza”. Tampoco trago a los que no dan importancia a sus faltas de ortografía en castellano y van a Inglaterra para que su inglés sea perfecto.

2. Como por sus gustos los conoceréis, diré que la entrada de la que más orgulloso me siento de mi joven blog es la de Pedro Fanlo, alias "Ruja". Perdón por el autobombo.

3. Tengo las ideas tan claras que estudié bachiller de ciencias, para hacer posteriormente una carrera de letras (Licenciatura en Filología Española) y terminar dedicándome casi toda la vida al tema financiero.

4. Soy el tercero de siete hermanos.

5. Conforme íbamos naciendo, mi madre nos asignaba un color para marcarnos la ropa y distinguir la de cada hermano. A mí me tocó el verde oscuro y realmente ha sido siempre mi color favorito.

6. Nunca he bailado. Es una de las consecuencias de mi timidez que no he superado, aunque reconozco que tampoco  le he dedicado mucho esfuerzo al asunto. Me veo ridículo. Muchas veces, para animarme, me han dicho: “¿Ves cómo bailamos nosotros y no estamos ridículos?”. Con frecuencia no he podido responder sinceramente, por cortesía.

7. He sido durante años fumador de más de tres paquetes diarios. Llevo casi veinte años sin fumar. Me parecen impresentables quienes, a los pocos meses de dejar el tabaco, se vuelven los más acérrimos perseguidores de los fumadores. Tampoco  comprendo la moda de no dejarlos vivir, aún cuando tomen medidas para no  molestar. Yo perseguiría mucho más a gusto a quienes, teniendo agua corriente en casa, no frecuentan la ducha.



MIS BLOGUEROS SELECCIONADOS:

Creo que la normativa del premio no indica un número concreto, pero como veo que muchos vuelven a utilizar el siete, voy a hacer lo mismo. El orden en que voy a ponerlos no indica preferencia de uno sobre otro. Pido disculpas a muchos que gozando de similar admiración por mi parte no voy a poder incluirlos. Por algún sitio había que cortar.

Si hay algún factor común en todos los elegidos es un abundante, original e intransferible sentido del humor.

1. Inma por Territorio sin dueño. Es la naturalidad hecha escritora. Utiliza con maestría el lenguaje, no rehuyendo emplear términos o afrontar temas que puedan escandalizar a quienes son algo puntillosos o se la cogen con papel de fumar. En muchas de sus entradas te quedas con la sensación de que lo único que puedes apostillar es firmar debajo.

2. Dolega por El Blog de Dolega. Tiene tal capacidad de enganche que sus seguidores llegamos a considerarnos parte de su familia, a la que llegamos a conocer y querer como a ella misma. Alimenta como nadie el fuego de sus entradas, creando un increíble ambiente e interrelación entre quienes entramos a leer y comentar. No he visto nada igual en ningún otro blog.

3. Pilar por Otro Post Data. El blog de esta entrañable ibicenca fue el primero al que me enganché. Me encontré casualmente una entrada del mismo y no pude dejar de leer hasta que me puse al día. A los 15 años ya era madre. Ha vivido tanto y lo cuenta tan bien, que te quedas pegado a sus entradas como una ventosa.

4. Miguel por Entre el olvido y la memoria. Si alguien dice que no le gusta leer, que entre a darse una vuelta por su blog. Si alguien quiere aprender a escribir, que haga lo mismo. Es la más evidente expresión bloguera del “deleitar aprovechando” que preconizaba Horacio. Un espectáculo.

5. Jesús por De mil humores. Es primo del anterior y, aunque cada uno con su personalidad, vale para Jesús todo lo dicho para Miguel. Se ríe de su sombra.

6. Dessjuest por Dessjuest. Escribe tan bien, tan ameno, tan gracioso y con tanto conocimiento, que es capaz de engancharte a temas que en principio te resbalan o podrían resultarte escabrosos (como el  ciclismo). Sus lecciones de historia deberían ser de obligado magisterio en colegios y escuelas de niños desmotivados.

7. Alterio por Alterfines. A su condición de buen escritor hay que añadirle su versatilidad y capacidad de sorprender. Te puede aparecer por donde menos lo esperas o escaparse por donde pensabas que no cabía.



NOTA:

Cuando ya tenía preparada esta entrada, he recibido una tercera nominación. Mi agradecimiento a Miguel, cuyo blog aparece también entre mis elegidos.

Después de haber escrito esta nota, recibo también la amable nominación de Marga. Su blog merece estar en mi lista tanto como los que he terminado poniendo. De hecho, cuando había hecho la lista de diez, estaba incluido.

Incorporo mi agradecimiento a Pilar, por su recuerdo a mi blog.

Muchas gracias también a ti, Jesús. Y a ti, Inma.

jueves, 9 de agosto de 2012

Citas (151 a 160)








151. “Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar” (Federico II de Prusia).


152. “Para tener éxito hay que tener amigos, pero para tener mucho éxito hay que tener enemigos” (Frank Sinatra).


153. “Cuando un hombre dice que aprueba algo en principio, quiere decir que no tiene la menor intención de llevarlo a la práctica” (Otto von Bismarck).


154. “La modestia es el único resplandor que cabe añadir a la gloria” (Charles Pineau Duclos).


155. “La modestia es la más inocente de las mentiras” (Nicolás de Chamfort).


156. “La modestia es el complemento de la sabiduría” (Bernard Le Bouvier de Fontenelle).


157. “La modestia es la virtud de los que no tienen otra” (Álvaro de la Iglesia).


158. “A menudo se echa en cara a la juventud el creer que el mundo comienza con ella, pero la vejez cree aún más a menudo que el mundo acaba con ella” (Christian Hebbel).


159. “Se debe hacer todo tan sencillo como sea posible, pero no más sencillo” (Albert Einstein).


160. “Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado aquél en que se pudo” (Marie Ebner-Eschenbach).


Citas (141 a 150)                                   Página principal                                   Citas (161 a 170)

lunes, 6 de agosto de 2012

La pregunta del millón







Aquél partido contra el Zaragoza, al que acudió de la mano de su padre por primera vez al Bernabéu, resultaría decisivo en dos aspectos de su vida: su madridismo y su profesión. Hasta entonces había visto fútbol en la tele, pero el ambiente del campo le cautivó. Desde ese día para él no hubo más equipo que el Real Madrid, ni otra ilusión que llegar a ser periodista deportivo para poder contar los éxitos merengues. 

La fidelidad a uno de los dos equipos españoles que se reparten casi todas las glorias no resultó complicada. Lo de la carrera fue otro cantar, teniendo  en cuenta que era hijo de un modesto obrero. Pero sus padres hicieron el esfuerzo y el chaval supo responder, sacando los cursos con excelentes calificaciones. Había terminado  cuarto, por lo que ya solo le quedaba rematar la faena.

Casi no recordaba que había dejado allí su currículo, cuando le llamaron del periódico. Colgó el teléfono exultante. Durante el verano iba a poder desarrollar, como becario en el diario de sus sueños, su vocación desde niño. Poder tratar como  compañeros a los periodistas que admiraba, antes siquiera de haber terminado los estudios, superaba sus más ambiciosas aspiraciones.

Al principio le decepcionó el trabajo. No es que esperara que le ofrecieran  grandes reportajes, pero sí un poco más de protagonismo. Le daba la sensación de que lo tenían un poco como el chico de los recados. Sin embargo no se lamentó de su suerte, porque sabía que iba a terminar por presentarse la oportunidad de demostrar su valía. Y vaya si sucedió.

Acudió con el compañero que cubría las ruedas de prensa de la selección a la primera de la temporada. España acababa de proclamarse campeona de la Eurocopa. Se iba a disputar un amistoso antes de comenzar el Campeonato de Liga. El seleccionador nacional acudía a dar la lista de jugadores convocados. A continuación respondería a las preguntas de los periodistas. Minutos antes de entrar a la sala una noticia de mayor calado había requerido la presencia del otro profesional, por lo que él se había quedado como único representante  del periódico. Pasaba a ser el encargado de hacerle una pregunta al señor del Bosque. Le dijeron  que estuviera tranquilo y que no se complicara la vida.

Pensó que no se le  podía pedir a un informador de casta que se tomara con calma una oportunidad como esa, por muy amistoso que fuera el partido. Necesitaba una pregunta que empezara a ponerle en su sitio. Que invitara a quedarse con el apellido de quien la había formulado. Que hiciera pensar a sus jefes que no podían dejar escapar a ese  mirlo blanco que tenían de becario.  

De repente se le hizo la luz. Había dado con la pregunta perfecta. Quizá pudiera resultar incómoda, pero eso  no debía preocuparle a un profesional de la información. Estaba harto de que a don Vicente se le rindiera pleitesía por el hecho de haber ganado un Mundial y una Eurocopa. Millones de españoles, entre los que él mismo se encontraba, esperaban que alguien tuviera el  valor de sacar a colación una cuestión que a todos seguía preocupando.

La lista de jugadores convocados no ofreció sorpresas de interés. Las preguntas de los compañeros que le precedieron no pasaron de un tono discreto, lo que abonaba el  terreno para que pudiera llamar la atención que alguien se saliera de la rutina. Cuando le llegó el turno, con una seguridad en sí mismo impropia de su bisoñez, se presentó al seleccionador y le planteó la pregunta que podía dar la vuelta al mundo:

—¿Por qué no  va Raúl  a la selección?

viernes, 3 de agosto de 2012

Diccionario en clave de humor (13)





Reinvención personal, en clave de humor, del significado de las palabras.




ESTÍO. Quenoesmujer.
ETANO.  Laota.
ETERNO. Indefinida prohibición del uso de eter.
EVITAR. Eludir el  trato con la primera esposa del Sr. Perón.
EVOCACIÓN. Acción y efecto de evocar o traer a la memoria la inclinación a un estado, profesión o carrera.
EXCITABLE. Que ya no se puede citar.
EXPECTACIÓN. Desasosiego o atención concentrada en un pecho.
EXPEDITO. Pequeña ventosidad ya integrada en  la atmósfera.
EXPERIMENTAR. Probar y ensayar prácticamente la virtud y propiedades de la menta.
EXPOSITIVO. Negativo.
EXPRESO. Excarcelado.
EXTENSO. Relajado.
EXTRAOFICIAL. Capitán.
FRAUDULENTO. Dícese del que engaña sin rapidez.
FUNDAMENTAL. Cubierta o bolsa de forma adecuada con que se envuelven algunas personas el cerebro para resguardarlo de opiniones ajenas.

Diccionario (12)                                    Página principal                                     Diccionario (14)