Cita del día



CITA DEL DÍA: “Las mayores dificultades del hombre empiezan cuando puede hacer lo que quiere” (Thomas Henry Huxley).

Entrada antigua de la semana

ENTRADA ANTIGUA DE LA SEMANA: La dichosa cola


viernes, 2 de marzo de 2012

ILEANA





En muchas ocasiones, aunque las distancias sean largas, prescinde del autobús. Prefiere desplazarse caminando a buen paso. Corriendo. No es solo porque cualquier ahorro es bueno para la complicada economía familiar, sino sobre todo porque el autobús le produce claustrofobia. Le permite pensar demasiado. Más de la cuenta. Plantearse situaciones que no termina de comprender. ¿Por qué el premio a la mejor jugadora del club de ajedrez se lo dan a otra chica, cuando su hija es la que mejor ha quedado en todos los torneos? Alguien le ha insinuado que quizá sea por ser rumana, rumana en España, pero ella no ha querido hacerle caso. No puede pensar así de las gentes de un país en el que se considera bien acogida. En el que lleva ya cuatro años. En el que le gustaría quedarse a vivir para siempre.
A una edad en la que las mujeres de por aquí empiezan a caer en la cuenta de que han dejado de ser niñas, ella ya era madre. Cuatro años después llegó la pequeña. Otros tantos más tarde vinieron las tres a reencontrarse en España con el hombre, que se había adelantado a buscar la vida para los suyos. “La familia tiene que estar junta”. Su trabajo, limpiando casas y oficinas, fue al principio un buen complemento al jornal del marido. Un dinero  imprescindible actualmente, porque con la crisis es el único ingreso fijo con que se cuenta en casa. 

Llega puntual al trabajo, con el  precalentamiento hecho. Las escaleras de dos en dos. La sonrisa de siempre. No habla de sus problemas, si no le preguntas. Los hay mucho más graves. Sin dejar de trabajar un instante, te cuenta noticias de personas que sufren en el mundo. De gentes necesitadas a las que le gustaría poder ayudar. Pero se tiene que conformar con fijarse en los que tiene alrededor. Siempre dispuesta a echar una mano. Generosa para dar, sin esperar nada a cambio. Agradecida para recibir, como si  no tuviera derecho a ser de vez en cuando correspondida.
Una sonrisa y hasta el día siguiente. Sale disparada hacia el próximo destino. Tiene que aprovechar la mañana, porque el resto del día debe desempeñar otros papeles. El de cabeza de familia porque el marido, siempre entre rumanos, no termina de hacerse entender en español. El de madre motivadora porque la hija mayor, demasiado tímida, no acaba de adaptarse. El de madre severa porque la pequeña, todo lo contrario, se pasa de adaptación. El de administradora, para hacer encaje de bolillos con unos mermados ingresos. El de psicóloga, para levantar el ánimo de un padre de familia sin trabajo. El de buena gente, para ayudar a quien lo necesite.

Esa es ILEANA. No creo  haber hecho méritos para merecerlo, pero es un orgullo para mí que me cuente entre sus amigos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario